China amplía su presencia en el mercado internacional de carne de pollo con precios hasta US$ 1.000 por tonelada inferiores a los de competidores como Brasil y Tailandia. El avance responde al crecimiento de la producción y a un excedente que las empresas buscan colocar en el exterior, en un contexto de cambios en el consumo interno.
Las inversiones en tecnología y capacidad productiva permitieron a las compañías chinas aumentar su escala y mejorar su competitividad. El año pasado, el país se convirtió en exportador neto de pollo y vendió productos avícolas por US$ 2.600 millones, casi el doble que en 2020, de acuerdo con datos aduaneros.
Uno de los casos es Wintop Food, que procesa 60 millones de pollos al año y comercializa sus productos en más de 20 países. Las exportaciones representaron la mitad de sus ganancias durante el último año y la empresa busca ampliar sus ventas internacionales.
La expansión también alcanza a los productos procesados. Sunner, otra compañía del sector, aumentó un 42% sus ventas en el exterior durante el año pasado, hasta los US$ 135 millones, y avanza en mercados de Asia Central y África.
El crecimiento de la oferta china genera preocupación entre los exportadores de otros países. Desde la Asociación Tailandesa de Exportadores de Procesamiento de Pollos de Engorde advirtieron que los compradores utilizan cada vez más los bajos precios chinos como referencia para negociar.
El avance se apoya, además, en una transformación del consumo interno: mientras cae la demanda de carne de cerdo, el consumo per cápita de pollo aumentó más del 50% en China durante la década que terminó en 2024. Con una producción que supera la capacidad de absorción del mercado local, las exportaciones se convirtieron en una vía para sostener el crecimiento de las empresas.