Oportunidad histórica: el desafío de pasar del volumen al valor en la exportación de carne

“Es imperativo reducir de forma urgente las brechas en trazabilidad, bienestar animal y sostenibilidad ambiental”, dijo Maximiliano Díaz, Director de Endógena Consultora.
El desafío es federal y resulta vital que otras provincias ganaderas incrementen sus índices de productividad para fortalecer el stock exportable.

El escenario para la ganadería argentina atraviesa un momento de transformación estructural impulsado por los nuevos marcos de comercio internacional. Según Maximiliano Díaz, Director de Endógena Consultora, el reciente acuerdo UE-Mercosur no es simplemente una mejora comercial, sino un cambio de paradigma que redefine las reglas del juego en el sector. Para el especialista, el beneficio no reside únicamente en la reducción arancelaria que llevará el cupo Hilton al 0 %, sino en la necesidad de una transformación profunda en los procesos productivos.

La estrategia nacional debe virar hacia la especialización. Díaz sostiene que “la Argentina tiene la oportunidad de dejar de ser un exportador de volumen para convertirse en un proveedor de nichos de alto valor”. Sin embargo, advierte que para alcanzar este estatus es imperativo “reducir de forma urgente las brechas en trazabilidad, bienestar animal y sostenibilidad ambiental”, exigencias que hoy marcan el estándar global.

Maximiliano Díaz, Director de Endógena Consultora.

En la actualidad, el flujo exportador está fuertemente concentrado, con las provincias de Buenos Aires y Santa Fe explicando el 62 % y 27 % de las ventas externas, respectivamente. Ante esto, Díaz destaca que el desafío es federal y que resulta vital que otras provincias ganaderas como La Pampa, Córdoba y Entre Ríos incrementen sus índices de productividad para fortalecer el stock exportable.

Los obstáculos: productividad y trazabilidad

A pesar de las proyecciones optimistas, el sector enfrenta problemas persistentes en el eslabón primario. La Argentina mantiene niveles de marcación promedio de entre el 60 % y 67 %, cifras que se encuentran significativamente por debajo de competidores directos como Uruguay o los Estados Unidos. A esto se suma la tendencia a comercializar animales livianos (330–370 kilos) para el mercado interno, lo que limita la disponibilidad de novillos pesados requeridos para la exportación.

La tecnología y la transparencia también son focos críticos. El sector presenta una alta atomización y dificultades para incorporar prácticas de registro sistemáticas. Además, la aparición de nuevas barreras no arancelarias, como el Reglamento UE 2023/1115 (EUDR) sobre productos libres de deforestación, obliga al país a implementar sistemas de geolocalización y diligencia debida de manera inmediata.

Una agenda estratégica para el futuro

Para capitalizar estas posibilidades, desde Endógena Consultora proponen una agenda que incluya líneas de financiamiento para la retención de vientres, mejora en la conectividad rural y refuerzo de las campañas de vacunación.

“El éxito de la inserción internacional argentina dependerá de nuestra capacidad para coordinar a los actores de la cadena y ofrecer un producto diferenciado por su calidad y su compromiso ambiental”, dijo Díaz.

Según el consultor, aunque los mercados internacionales están dispuestos a pagar un sobreprecio, la capacidad de cumplir con los nuevos estándares internacionales representa “la nueva frontera que debemos cruzar”.

Fuente: Horacio Esteban / Mac Lean Consultores