El campo prevé aportar U$S 35.375 M en 2026: récord en un clima de incertidumbre por los costos

Se trata de la nueva proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario. El encarecimiento de insumos críticos, como los combustibles y fertilizantes, pone condiciones.
El complejo sojero lidera el aporte con U$S 16.500 millones.

Impulsada por mejores precios internacionales y una cosecha récord de maíz, la liquidación de divisas del sector agroindustrial alcanzaría los U$S 35.375 millones en el corriente año. Esta nueva proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) representa un incremento de aproximadamente U$S 850 M respecto a los cálculos previos, anticipando un flujo de dólares sostenido y vital para la economía nacional durante esta campaña.

En un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas y cambios en la demanda de alimentos, la Argentina se posiciona como un proveedor estratégico de materias primas al encontrarse geográficamente alejada del epicentro de los principales conflictos bélicos.

Según el informe de la BCR, solo entre los meses de abril y diciembre de 2026 se proyecta un ingreso de U$S 29.600 M por exportaciones agroindustriales.

El desglose por cultivos muestra el liderazgo del complejo sojero, que aportaría U$S 16.500 millones, seguido por el maíz con U$S 7.500 millones. Otros aportes significativos provendrán del girasol (U$S 2.400 M), el trigo (U$S 2.200 M), la cebada (U$S 500 M) y el sorgo (U$S 300 M).

La otra cara de la moneda: costos en alza

Sin embargo, el panorama para el productor no es enteramente favorable. El mismo contexto internacional que impulsa el valor de los granos está elevando con fuerza los costos de producción.

El aumento del precio del petróleo, derivado de las tensiones en Medio Oriente, ha encarecido insumos críticos como los combustibles y fertilizantes, registrándose subas significativas en productos esenciales como la urea.

Si bien el agro proyecta mayores ingresos brutos por sus exportaciones, gran parte de esta mejora se ve neutralizada por una estructura de costos más exigente.

Esta situación limita el impacto positivo en la rentabilidad real de los productores, quienes, a través de sus asociaciones locales, ya han manifestado su preocupación por el impacto indirecto de los conflictos bélicos en la viabilidad económica del campo argentino.