Campaña agrícola 2025/2026: ¿por qué existe la necesidad de asegurar las ventas?

Según la consultora Grupo Cencerro, el alto valor de la tierra y los precios de agroquímicos y labores han aumentado la vulnerabilidad de los planteos.
La capacidad de maniobra financiera se ha reducido, volviendo crítica la gestión comercial del negocio.

La actual campaña agrícola nacional se encamina hacia su cierre bajo un escenario de extrema variabilidad económica, donde la diferencia en los rendimientos ha impactado directamente en los márgenes de los productores.

En un contexto donde los costos de arrendamiento y el estrés hídrico han elevado el rendimiento de indiferencia, la capacidad de maniobra financiera se ha reducido, volviendo crítica la gestión comercial del negocio.

Uno de los principales desafíos de esta campaña es la estructura de costos. El alto valor de la tierra y los precios de agroquímicos y labores han aumentado la vulnerabilidad de los planteos productivos ante cualquier merma en la producción.

En regiones como las apreciadas en la provincia de Córdoba, el peso de los fertilizantes y agroquímicos es el factor más crítico para la rentabilidad final.

Esta presión de costos genera realidades muy dispares:

—Maíz: presenta una gran heterogeneidad. Mientras en la zona núcleo se proyectan rentabilidades superiores al 40 %, en la región Pampeana Norte los márgenes se ven condicionados por los altos costos, oscilando entre los 15 y 469 dólares por hectárea.

—Soja: aunque los rendimientos son homogéneos, el costo del arrendamiento es el factor que determina si el resultado es positivo o negativo.

—Girasol: se posiciona como una opción más estable y defensiva, con buenos márgenes en el sur bonaerense y La Pampa, impulsado por una demanda global que se recuesta sobre la oferta argentina ante el ajuste de stocks en el hemisferio norte.