El sector ganadero argentino atraviesa un primer cuatrimestre de 2026 marcado por una notable contracción en la producción y un consumo que, si bien mostró estabilidad en el promedio cuatrimestral, cerró el período con una tendencia a la baja debido al impacto de los precios en el bolsillo de los consumidores.
Así lo reflejan los últimos datos publicados por el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca Argentina (Creebba).
De acuerdo con el informe de la entidad, la producción nacional de carne vacuna promedió las 231,5 miles de toneladas mensuales entre enero y abril de 2026.
La cifra representa una caída del 12,2 % en comparación con las 263,8 miles de toneladas registradas en el último cuatrimestre de 2025.
Al analizar la variación interanual, el retroceso fue del 7,1 %. Esta dinámica se explica por la actual fase del ciclo ganadero: la retención. Ante los precios máximos alcanzados, los productores han optado por reducir la oferta de hacienda destinada a la faena con el objetivo de recomponer y aumentar sus rodeos.
Consumo interno bajo presión
En cuanto al Consumo Aparente Per Cápita (CPC), el promedio del primer cuatrimestre se situó en los 48,2 kilogramos por habitante al año. Si bien este número se mantuvo relativamente estable respecto al cierre de 2025 (apenas un 0,8 % por encima de los 47,8 kilos previos), los datos interanuales muestran una caída del 2,6 %.
Lo más preocupante para el sector minorista es la tendencia observada dentro del mismo cuatrimestre. El consumo inició el año en 49,3 kilogramos en enero, pero descendió de forma ininterrumpida hasta alcanzar los 46,2 kilogramos en abril.

Según el análisis de la entidad, esta retracción refleja directamente el impacto del alza de precios sobre la demanda de los consumidores, quienes ajustan su dieta ante el encarecimiento del producto.
En resumen, el mercado cárnico nacional enfrenta un escenario de menor oferta por la retención estratégica de los productores y un consumo interno que empieza a ceder ante la presión inflacionaria.