El renacer del trigo: de la incertidumbre económica a un nuevo escenario de optimismo

El precio, que inició la campaña en valores cercanos a los U$S 185 por tonelada, ha repuntado hasta los U$S 215.
La coyuntura internacional ha devuelto la competitividad al cereal icónico del sudoeste bonaerense.

La campaña triguera 2025 marcó un hito histórico para la agricultura nacional, consolidando al cereal como un pilar fundamental del sistema productivo. Con una producción récord de aproximadamente 25 millones de toneladas y una superficie sembrada de casi 7 millones de hectáreas, el cultivo demostró su máximo potencial gracias a condiciones ambientales óptimas en las principales regiones productoras.

Sin embargo, el camino hacia la campaña 2026 se presentó inicialmente con grandes desafíos. A principios de año, el sector enfrentó una incertidumbre económica debido a la caída de los precios internacionales y al encarecimiento de insumos críticos como los fertilizantes y el combustible. Según Sebastián Ríos, gerente comercial de DONMARIO, este combo de factores llegó a proyectar márgenes negativos en diversas zonas, lo que hacía temer una reducción drástica en el área de siembra.

Esta coyuntura internacional ha devuelto la competitividad al cereal más relevante del sudoeste bonaerense, transformando el pesimismo inicial en una ventana de oportunidad para los exportadores locales.

Sin embargo, en las últimas semanas, el panorama ha dado un vuelco significativo. El precio del trigo, que inició la campaña en valores cercanos a los U$S 185 por tonelada, ha repuntado hasta los U$S 215, con proyecciones para diciembre de 2026 que alcanzan los U$S 230 por tonelada.

Este incremento responde a un contexto global que favorece a la Argentina:

—Caída en la producción de los Estados Unidos, según las últimas proyecciones del USDA.

—Mermas significativas en la cosecha de Australia respecto a ciclos anteriores.

Medidas locales y estabilidad en la siembra

A nivel interno, el alivio también llegó de la mano de políticas impositivas. La reducción de los derechos de exportación (retenciones) del 7,5 % al 5,5 % ha sido recibida como una señal vital para el productor. Se estima que esta rebaja podría compensar el aumento en los costos del gasoil y la urea, mejorando sustancialmente los márgenes del negocio.

Gracias a esta combinación de mejores precios externos y menor presión fiscal, las proyecciones han cambiado: de una caída estrepitosa del área sembrada, ahora el mercado estima que la superficie de cultivo podría mantenerse en niveles similares a los de la exitosa campaña pasada.

Con estas señales positivas, el trigo vuelve a posicionarse como un cultivo estratégico y altamente competitivo para la rotación agrícola del país.