Investigadores del Instituto de Genética del INTA han marcado un hito en el mejoramiento agrícola al lograr regenerar plantas de cultivares comerciales de arroz. Este avance tecnológico es fundamental, ya que sienta las bases para aplicar edición génica directamente sobre variedades élite, lo que permitirá desarrollar arroces más productivos, sanos y nutritivos de manera mucho más rápida.

El trabajo, liderado por el grupo de Mejoramiento Biotecnológico de Cereales del Instituto de Genética Ewald A. Favret (IGEAF), se centró en evaluar la capacidad de diversas variedades para formar callos embriogénicos y regenerar plantas mediante cultivo in vitro, un paso técnico indispensable para cualquier modificación genética posterior.

Para la investigación se utilizaron cultivares desarrollados por la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay (Entre Ríos).

En los trabajos se evaluaron dos tipos de arroz:

—Variedades índica: Gurí INTA CL, Angiru INTA CL, Puitá INTA CL y Memby Pora INTA CL.

—Variedades japónica: Kira INTA y Koshinta.

Los resultados arrojaron que las variedades índicas mostraron una mayor eficiencia en la formación de callos, con valores entre el 40 % y el 84 %, destacándose especialmente el desempeño de Gurí INTA CL. Por su parte, las japónicas alcanzaron entre un 10 % y un 40 % bajo las mismas condiciones. Un dato clave para el sector es que en todos los cultivares analizados se logró la regeneración de plantas con modificaciones genéticas estables.

La importancia estratégica de este logro radica en la capacidad de optimizar los protocolos de transferencia de ADN.

Al trabajar directamente sobre variedades que ya poseen un alto valor agronómico, se logran acortar significativamente los tiempos del mejoramiento genético, acelerando la llegada de nuevas herramientas al campo.

Entre las metas próximas de este programa se destacan:

—Resistencia a enfermedades: se busca incorporar resistencia a Pyricularia oryzae, la principal enfermedad del arroz a escala global.

Esto no solo reduciría el uso de fitosanitarios, sino que también minimizaría el riesgo de barreras paraarancelarias en mercados internacionales exigentes.

—Mejoras nutricionales: el programa apunta a desarrollar variedades con un menor índice glucémico, respondiendo a la creciente demanda global de alimentos más saludables.
Este avance del INTA posiciona a la Argentina en un lugar de vanguardia para la mejora de cultivos estratégicos, ofreciendo soluciones biotecnológicas que impactan directamente en la eficiencia y sostenibilidad del productor arrocero.