El sostenido aumento en los precios de los alimentos está impulsando a diversas naciones asiáticas a replantearse sus políticas restrictivas sobre los organismos genéticamente modificados (OGM).
Ante la necesidad de asegurar una producción competitiva y reducir costos, la región muestra una tendencia hacia la normalización de estas biotecnologías, especialmente para la alimentación animal.
El giro más profundo se observa en China, donde la biotecnología ha pasado a ser considerada una cuestión de seguridad nacional. En 2025, el gigante asiático quintuplicó su superficie de maíz transgénico, alcanzando las 3,3 millones de hectáreas.

El objetivo central de Beijing es incrementar la producción local para reducir la dependencia de las importaciones, enfrentando al mismo tiempo limitaciones estructurales como la escasez de tierras cultivables y de agua. Actualmente, el país ya permite la siembra comercial de maíz, soja, algodón y papaya transgénica.
En India, la discusión se ha intensificado debido a la presión de la industria avícola, que en 2025 solicitó autorizar la importación de maíz y soja transgénicos para frenar el encarecimiento de los insumos. Se estima que, de no mediar cambios, la rentabilidad del sector podría desplomarse hasta un 50 % en la campaña 2025/26.
India ya tiene una amplia experiencia con esta tecnología, ya que más del 94 % de su algodón es transgénico.
Otros países de la región avanzan con sus propios ritmos:
–Vietnam: evalúa el uso de edición génica en cultivos para alimentación animal, tras más de una década importando OGM para piensos.
–Tailandia: aunque mantiene una postura conservadora, en 2024 modernizó su marco regulatorio para facilitar el uso de cultivos editados genéticamente bajo esquemas de control más flexibles.
Un futuro definido por la necesidad
A pesar de que persisten preocupaciones sobre la bioseguridad y la aceptación pública, el rumbo de la región parece definido por la urgencia de garantizar el abastecimiento y enfrentar el impacto del cambio climático.
En un entorno de alta inflación alimentaria, los OGM se consolidan como herramientas estratégicas en la agenda agrícola de Asia para estabilizar los costos y asegurar el plato de comida de su población.
Fuente: Argenbio