De maxikioscos a cafés de especialidad, las tiendras se ven obligadas a reconvertirse para subsistir ante el cambio de hábitos y la digitalización de medios y revistas.
Los tradicionales kioscos de diarios y revistas argentinos, más conocidos como canillitas, están destinados a quedar al margen de la nueva revolución digital que el mundo atraviesa. La caída en la venta y la edición de publicaciones impresas, transformadas a formatos cibernéticos, han puesto en riesgo su supervivencia. Pero estos puestos, apostados históricamente en las esquinas de la ciudad de Buenos Aires y otras importantes urbes del país están mostrando su capacidad para adaptarse y seguir formando parte del paisaje urbano. Desde tiendas multiproductos que venden boletos de lotería hasta cafés de especialidad, los nuevos e inesperados rubros que abarcan ahora los icónicos puestos.
Los políticos tomaron nota de la crisis en ciernes del sector y, atinadamente durante la gestión anterior, le permitieron a los titulares de cada kiosco comercializar una variedad de productos adicionales. Entre ellos se incluyen artículos de librería, material didáctico, artesanías, bebidas no alcohólicas, servicios de cafetería y venta de pasajes para transporte público.
Esta medida buscó brindar una solución a la crisis del sector, permitiendo a los kioscos adaptarse a las nuevas demandas del mercado y generar ingresos adicionales. La venta y distribución de diarios y revistas debe seguir siendo la actividad principal, pero la diversificación ofrece una oportunidad para mantener la viabilidad económica de estos puestos, que en muchos casos son una apéndice más de los barrios y las comunidades donde se encuentra, conociéndose de toda una vida con los vecinos.
A partir de esa instancia es habitual ver kioscos ubicados en las principales avenidas de los grandes centros urbanos que ofrecen una reducida oferta de publicaciones impresas y, en cambio, un amplio surtido de juguetes, accesorios para celulares y souvenirs para turistas, entre otros ítems.
Un ejemplo notable de esta transformación es Canillita, una cafetería de especialidad inaugurada en agosto de 2024 en un antiguo puesto de diarios frente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en Recoleta. Fundada por tres jóvenes emprendedores, Canillita combina la venta de café de alta calidad con la distribución de diarios y revistas, además de incorporar arte urbano y música, creando un espacio que fusiona tradición y modernidad. El éxito de la propuesta puede evidenciarse todos los días en la zona, donde se generan filas de transeúntes en busca de un café de este coqueto puesto de diarios.
Una opción similar está ubicada en Plaza España, en la provincia de Córdoba, donde funciona Diario, café y lectura, una propuesta que fue rápidamente aceptada por los locales y que incluso ahora busca expandirse a más locaciones.
Otros ejemplos de adaptación se encuentran en la Avenida Corrientes, en pleno microcentro porteño. Allí, los puesteros comentan que también se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos, intentando atraer a turistas no solo con souvenirs y productos regionales, sino también ofreciendo servicios como el cuidado de valijas para viajeros que hacen el check-out temprano. Además, algunos puestos funcionan como puntos de recepción de compras en línea, un servicio cada vez más solicitado.
Otros puestos se especializaron en la venta de colecciones de libros y artículos coleccionables, encontrando un nicho de mercado con buena aceptación. Un caso de éxito fue el lanzamiento de una colección de clásicos románticos, que incluyó Orgullo y Prejuicio de Jane Austen. Con un precio accesible de 2.999 pesos por ejemplar en tapa dura, se agotó en cuestión de días.
Puestos en venta
Lo cierto es que, ante la debacle del negocio tradicional de venta de diarios y revistas, muchos dueños de kioscos buscan vender su fondo de comercio. Por ejemplo, en la plataforma Mercado Libre hay puestos que se ofrecen por precios que van desde los 20.000 hasta los 50.000 dólares, especialmente promovidos para ser reconvertidos bajo estas nuevas modalidades.
Como cualidad, algunos de estos puestos de diarios tienen la habilitación para funcionar durante las 24 horas por lo que también podrían ofrecer, por ejemplo, café a la salida de los boliches bailables. Además, solo abonan luz y son instalaciones de muy poco mantenimiento.
Este fenómeno no es exclusivo de Argentina. Es una tendencia global que llegó recientemente al país pero que lleva tiempo consolidada en diversas ciudades de Europa. En esos lugares, es común ver antiguos kioscos reconvertidos en negocios innovadores que incluso se convierten en atractivos fotográficos para turistas.



