Además, el empleo se retrajo a un ritmo del 4,5 %, según el Observatorio Pyme.
La industria pyme volvió a achicarse en el segundo trimestre y el golpe más sensible fue sobre el empleo: la producción cayó 11% interanual y la dotación de trabajadores se redujo 4,5%, según la encuesta coyuntural del Observatorio PyME. El dato confirma que la retracción sigue firme y que el deterioro pega con más fuerza en las empresas más chicas.
El impacto no fue parejo. Las pequeñas empresas mostraron un desempeño más negativo que las medianas, en un contexto de actividad todavía débil y con señales de cautela en las decisiones de producción y empleo.
La mayoría de las firmas, un 63,1%, dijo que mantuvo estable su plantilla. Pero el 23,8% admitió recortes y apenas el 13,1% incorporó personal. El informe subraya que el movimiento del empleo no responde a una percepción sino al dato concreto de planta, y que su reversión suele ser costosa, lo que sugiere que las empresas ven un cambio de actividad que no es pasajero.
En producción, el cuadro también fue contractivo: el 33,9% de las empresas reportó una baja en el volumen físico elaborado frente al trimestre previo, mientras que el 24,6% registró mejoras y el 41,5% no vio cambios.
A ese escenario se suman los indicadores que anticipan la marcha del sector y el clima empresario. Tanto el Índice Anticipatorio del Ciclo de Actividad PyME (PMI) como el Índice de Confianza Empresarial (ICE) siguieron por debajo de los 50 puntos, el umbral que separa expansión de contracción, aunque ambos mejoraron respecto del trimestre anterior.
El PMI de las PyME industriales llegó a 44 puntos, todavía en terreno contractivo. El indicador resume decisiones sobre compras, producción e inventarios: arriba de 50 anticipa expansión y por debajo proyecta caída.
En el segundo trimestre subió 10 puntos frente al primero, en línea con la estacionalidad habitual. De todos modos, quedó por debajo del nivel de un año atrás.
Todos sus componentes siguieron en zona negativa. Las mayores debilidades aparecieron en la cartera de pedidos y en el stock de materias primas e insumos, dos señales de menor actividad y de prudencia empresaria.
El Índice de Confianza Empresarial, por su parte, se ubicó en 43 puntos. Mide expectativas de rentabilidad, condiciones para invertir y percepción sobre la situación actual, tanto propia como del sector y del país.
También quedó por debajo de 50, lo que refleja pesimismo entre las PyME industriales, aunque con una mejora de 2,7 puntos frente al trimestre previo.
En la comparación interanual, sin embargo, el indicador empeoró: cayó 4,5 puntos respecto del mismo período del año pasado.
El relevamiento deja así una recuperación parcial de las expectativas, pero todavía insuficiente para revertir el cuadro contractivo que atraviesa el entramado pyme industrial. La caída de la producción y el empleo, sumada a la debilidad de los pedidos y a la confianza baja, mantiene al sector bajo presión.
El escenario se da en un contexto en el que otros indicadores también muestran retracción de la demanda. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de las pymes retrocedieron 3,8% interanual en julio y 2,1% frente a junio. En los primeros siete meses del año, el acumulado negativo fue de 2,7%.
Por sectores, seis de las siete actividades relevadas mostraron bajas interanuales. Los mayores retrocesos se dieron en Textil e indumentaria (-5,6%), Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-5,5%) y Alimentos y bebidas (-5,4%). El único rubro en terreno positivo fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (+1%).



