La medida del ENRE, que deberá cumplirse en el curso de 2024, obliga a los edificios y grandes usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires a colocar los tableros eléctricos para mejorar el factor de potencia, lo cual ayudará al sistema eléctrico en general para tornarlo más seguro y eficiente.
Los edificios y grandes usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) deberán instalar tableros capacitores eléctricos en el curso de 2024 con el propósito de mejorar el factor de potencia y, de esa manera, ayudar a la mejora del sistema eléctrico en general, para tornarlo más seguro y eficiente.
Así lo dispone la Resolución 100/2024 del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), en la cual se define la creación de un comité dedicado al estudio de la introducción del llamado Sistema de Medidores Inteligentes para el área de concesión de Edenor y Edesur.
El organismo funcionará bajo el nombre de Comité de Estudio de Redes Inteligentes, será presidido por el Interventor del ENRE, Darío Oscar Arrué y será coordinado, en sus aspectos operativos, por quien designe el funcionario.
Si bien el costo por departamento se calcula en 100 dólares aproximadamente, a la larga el beneficio será visible en la reducción de la posibilidad de cortes del suministro, en que se evitará el sobrecalentamiento de cables e instalaciones y se podrá reducir la emisión de huellas de carbono, en sintonía con los compromisos internacionales para mitigar los efectos del cambio climático.

Otro de los aspectos importantes que permite esta innovación, además de los numerosos procesos comerciales que habilita ya que posibilita al usuario seleccionar el proveedor que crea más conveniente, realizando contratos a largo plazo, es el de promover la inversión por parte de los usuarios en energías renovables mediante instalaciones de microgeneración eólica o fotovoltaica debido a que los medidores inteligentes permiten al usuario que posee tales instalaciones ser remunerado por su contribución de energía a la red, en caso de que generen excedentes respecto de su consumo.
Según el ENRE, “los resultados obtenidos en los países que implementaron esta tecnología han sido muy positivos, tanto en términos de la mejora de la calidad de servicio y la eficiencia energética, como de la reacción de los usuarios al disponer de una información en línea de sus consumos diarios a través de dispositivos domésticos de monitoreo, páginas de Internet o aplicaciones de telefonía celular donde se vuelca la información recogida de los medidores inteligentes”.
Conocer y modificar los hábitos de consumo
Teniendo en cuenta estos factores, el organismo regular considera imprescindible “involucrar al consumidor”, ya que este se convierte en un elemento esencial dentro de la red inteligente. “Es unánime la opinión internacional respecto de la importancia que tiene la participación y el conocimiento del usuario en sus hábitos, ante la dinámica horaria de los precios de energía y la posibilidad de conocerlos en tiempo real, ya que su consumo deja de ser un mero evento aleatorio para pasar a ser una decisión tomada por este actor en función de los incentivos que para tal fin deberán implementarse”, explicaron.
Su participación se ve facilitada por dispositivos domésticos de monitoreo (in-house displays) que, mediante una pantalla, permiten al usuario analizar su consumo en tiempo real y la facturación que representa, además de otras informaciones útiles para su provecho como ser la detección de un artefacto o dispositivo con alto consumo de energía por ineficiencia o malfuncionamiento.
“La funcionalidad, así como la comunicación bidireccional entre los medidores inteligentes y los consumidores y de aquellos con los proveedores de energía, permite informar a los usuarios sus hábitos de consumo, mejorar el mantenimiento, el control de la calidad de servicio, la gestión de la demanda y la expansión del sistema”, agrega el informe oficial.
La experiencia también ha demostrado la necesidad de intervención decisiva del ente regulador en este proceso para articular los objetivos en forma de incentivos claros y medibles para toda la comunidad y que se incorporen las funcionalidades que faciliten la consecución de las metas regulatorias que se establezcan.



