Con un método novedoso que aún no había sido aplicado en el país, el cual permite recuperar los recursos hidrícos, la provincia se suma al listado de jurisdicciones nacionales que buscan ser parte del negocio en torno a este mineral.
Tras un par de años de polémicas, debates e idas y vueltas, Mendoza finalmente aprobó un proyecto de ley para llevar adelante explotaciones mineras de litio en su territorio, con un método diametralmente opuesto al que utilizan las provincias del Norte argentino, principal área litífera del país.
La iniciativa, impulsada con fuerza por el Poder Ejecutivo mendocino, obtuvo un contundente respaldo por parte de la Cámara de Diputados provincial: 36 votos a favor y apenas cuatro en contra, similar resultado al obtenido en el Senado tiempo antes. El área bajo la lupa comprende una superficie monumental de más de 234.000 hectáreas en las Salinas del Diamante, una zona estratégica repartida entre los departamentos de San Rafael y Malargüe.
Para Mendoza, este aval legislativo representa mucho más que una simple autorización técnica; es un fuerte mensaje al mercado corporativo internacional y un intento formal por diversificar una matriz productiva que muestra signos de agotamiento.
Detrás del proyecto se encuentra Ampere Lithium, una firma australiana con amplio conocimiento en este mercado, junto a El Jarillar, una histórica empresa mendocina con décadas de experiencia en la producción de sales industriales en la zona.
Esta sinergia no es casual. En el sector minero saben que para destrabar proyectos en provincias con alta sensibilidad ambiental, el arraigo y los antecedentes locales de los socios son activos tan valiosos como el capital financiero.
En esta primera etapa, el plan de negocios contempla exclusivamente tareas de exploración geológica y geofísica. Las compañías se comprometieron a utilizar caminos ya existentes para no abrir nuevas trazas ni alterar el entorno. El verdadero despliegue de capital vendrá en la segunda fase: si los testeos preliminares confirman que las concentraciones de litio en las salmueras son comercialmente viables, se avanzará de inmediato con las perforaciones profundas para determinar el volumen real del yacimiento.
Un método que no compromete los recursos hidrícos
El gran diferencial de este proyecto —y el argumento central que terminó por inclinar la balanza a su favor— radica en el método de extracción que se aplicará en caso de que el yacimiento pase a la fase de explotación.
A diferencia de lo que ocurre en Salta, Jujuy o Catamarca, donde el litio se obtiene mediante el tradicional y cuestionado método de evaporación en piletones gigantescos (un proceso que demanda millones de litros de agua y meses de espera), las rigurosas normativas ambientales de Mendoza obligaron a las empresas a patear el tablero tecnológico.
Si el litio de las Salinas del Diamante pasa a fase productiva, se deberá implementar obligatoriamente la tecnología de Extracción Directa de Litio (DLE). Se trata de un sistema cerrado de vanguardia que permite procesar el mineral en cuestión de horas a través de filtros químicos o mecánicos. Lo disruptivo del método es que la salmuera remanente, una vez despojada del litio, es reinyectada inmediatamente al acuífero subterráneo original.
Con este marco normativo, la provincia no solo busca recaudar regalías en el mediano plazo, sino también generar una masa crítica de información geológica que le permita cotizar mejor sus recursos ante futuras licitaciones internacionales.
Al garantizar por ley un proceso que superó dos audiencias públicas, la revisión de nueve organismos técnicos y el blindaje de la reinyección hídrica, Mendoza se planta con una ventaja competitiva inédita: ofrecer un litio con “sello verde”, capaz de satisfacer los estándares ambientales más exigentes.



