Dos proyectos aprobados bajo el régimen nacional que incluyen obras en territorio pampeano demuestran que las invesiones llegan a La Pampa. La primera es ampliación del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno, presentada por Transportadora de Gas del Sur (TGS). Y la segunda es la ampliación del Complejo Industrial MEGA, que contempla infraestructura vinculada al poliducto Loma La Lata–Bahía Blanca y la construcción de una nueva estación de bombeo en La Adela. Ambas iniciativas cuentan con la aprobación del Gobierno nacional y las correspondientes autorizaciones ambientales provinciales.
Estos antecedentes demuestran que es posible acceder a los beneficios del RIGI sin que La Pampa deba resignar su autonomía para definir sus políticas de desarrollo y administrar sus recursos naturales. El debate, por lo tanto, no se limita a la adhesión provincial al régimen, sino que debe centrarse en las condiciones económicas que determinan las decisiones de inversión.
Argentina enfrenta un problema estructural de baja inversión, profundizado por la recesión, la incertidumbre económica, las dificultades para proyectar la rentabilidad de los negocios y el elevado costo del financiamiento. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2025 la Argentina registró ingresos de Inversión Extranjera Directa (IED) por 3.134 millones de dólares, una cifra inferior a la de países como Chile, Perú, Costa Rica y República Dominicana, pese a la vigencia del RIGI.
La caída también resulta significativa al comparar los resultados con años anteriores. En 2023, los ingresos de IED habían alcanzado los 27.757 millones de dólares. De esta manera, el monto registrado en 2025 fue un 88,7% inferior al de aquel año y se ubicó un 67,8% por debajo del promedio anual del período 2010-2019, que fue de 9.729 millones de dólares.
El deterioro del entramado productivo también refleja las dificultades que atraviesa la economía. De acuerdo con los registros de empleadores, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 se redujo en aproximadamente 31.300 la cantidad de empleadores registrados. Este dato representa una caída neta en el número de empleadores y no equivale a la cantidad total de empresas que cerraron. Sin embargo, da cuenta de la pérdida de unidades productivas y de las dificultades para sostener y ampliar la actividad económica.
En este escenario, los incentivos fiscales extraordinarios no garantizan, por sí solos, un proceso de inversión amplio y diversificado. El RIGI puede mejorar la rentabilidad y reducir determinados riesgos para proyectos de gran escala, pero no sustituye la necesidad de contar con demanda, financiamiento accesible, estabilidad económica y perspectivas de crecimiento.
Frente a este panorama, La Pampa sostiene y profundiza una política propia de promoción de inversiones, orientada a fortalecer su entramado productivo y generar nuevas oportunidades de desarrollo. La Provincia presentará próximamente el Programa Provincial de Vinculación Productiva y Logística con Vaca Muerta. La iniciativa contemplará beneficios impositivos, infraestructura, financiamiento y otras herramientas destinadas a atraer inversiones, impulsar la actividad económica y generar nuevas fuentes de trabajo. El objetivo es contribuir a mitigar los efectos de la profunda crisis que atraviesan la industria, el comercio, la construcción y los servicios, tanto a nivel nacional como provincial.
La posición de La Pampa es clara: promover inversiones, generar empleo y agregar valor a la producción no exige renunciar a la autonomía provincial. Los proyectos de TGS y MEGA constituyen antecedentes concretos de que la no adhesión al RIGI no impide la ejecución de obras en territorio pampeano. El desafío es generar condiciones económicas y productivas que permitan ampliar el flujo de inversiones más allá de los sectores que ya cuentan con ventajas naturales, fortaleciendo la producción, el empleo y la diversificación de la economía provincial.



