El fenómeno más temido por los productores, podría retornar a partir de la primavera o el verano.
Las perspectivas climáticas no dan tregua a los agricultores argentinos. Después de un período de sequía que dejó estragos en la producción agrícola, las esperanzas de una recuperación se ven amenazadas por el posible regreso de La Niña.
Simplificando los términos, La Niña es un fenómeno climático caracterizado por aguas más frías en el Océano Pacífico, lo que suele traducirse en períodos con menor cantidad de lluvias en ciertas regiones. Por el contrario, El Niño, su contraparte, suele traer consigo lluvias más abundantes.
Como destacó en el panel “Tiempo y Clima” de la última edición de Expoagro el meteorológico Leo De Benedictis, La Niña, el fenómeno más temido por los productores, podría retornar a partir de la primavera o el verano. Si bien el especialista dijo que, “todavía no está confirmado, faltan algunas condiciones para que se genere el evento”, también reconoció que “hay una probabilidad bastante elevada y se daría a partir de la próxima primavera o el comienzo del verano”.
El Niño, que hemos experimentado recientemente, no ha seguido el patrón esperado, dejando déficits importantes en las reservas hídricas y sin la recuperación necesaria de las napas y los niveles de ríos como el Paraná. Aunque inicialmente se había previsto que este fenómeno traería mejoras a la producción agrícola para la temporada de verano 2023-2024, una ola de calor y la ausencia de lluvias han complicado la situación.
Ahora, las preocupaciones se centran en el posible retorno de La Niña. Según la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), las probabilidades de que La Niña regrese a partir del invierno son altas, con un pico pronosticado para la primavera. Si bien todavía es temprano para afirmarlo con certeza, esta perspectiva genera inquietud entre los productores que todavía están lidiando con las secuelas de la campaña agrícola pasada.
Los análisis de varios institutos internacionales de investigación climática apuntan hacia un escenario de neutralidad durante el invierno, seguido de un regreso más pronunciado de La Niña durante la primavera y el verano. Esto significa que las zonas productivas podrían enfrentarse nuevamente a la escasez de lluvias, lo que podría impactar negativamente en los cultivos.
A pesar de estas proyecciones preocupantes, es importante tener en cuenta que los pronósticos climáticos para esta época del año aun tienen un margen de error considerable. Los informes señalan que la confiabilidad de las predicciones aumentará a medida que avance el año, siendo junio el momento en el que se esperan pronósticos más precisos.
Los agricultores argentinos se encuentran en un período de incertidumbre climática, con la posible vuelta de La Niña amenazando con complicar aún más la situación. Mientras tanto, se mantienen atentos a los pronósticos y esperan que las condiciones climáticas jueguen a su favor en los próximos meses.



