La desaceleración de junio fue celebrada por el equipo económico, aunque la canasta básica subió por encima del índice general y la actividad todavía no despega.
El Gobierno celebró el 1,9% de inflación registrado en junio y volvió a presentar la desaceleración de los precios como uno de sus principales resultados. El ministro de Economía, Luis Caputo, combinó el anuncio con la compra de 532 millones de dólares por parte del Banco Central y la eliminación de Francia en el Mundial. “Inflación 1,9%, el Central compras récord de 532 millones y baile de España a Francia. ¿Podemos decir que hoy es un buen día?”, escribió en sus redes sociales.
El dato mensual quedó por debajo del 2,1% de mayo, pero la canasta básica aumentó un 2,2%. Una familia integrada por cuatro personas necesitó $1.531.473 para no quedar debajo de la línea de pobreza y $689.853 para superar el umbral de indigencia. La canasta volvió así a subir por encima del índice general, mientras la actividad económica continúa sin mostrar un despegue sostenido.
Durante el segundo semestre, el Gobierno intentará sostener su programa de reformas mientras Karina Milei avanza con el armado para la reelección presidencial. Dentro del oficialismo conserva vigencia una definición que Santiago Caputo publicó al comienzo de la gestión: “La campaña son las reformas. Las reformas son la campaña”.
Gastos por encima de salarios, el problema a resolver
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calculó que la remuneración mediana de los trabajadores registrados acumuló una suba del 305% entre 2023 y 2026. Durante el mismo período, varios servicios esenciales aumentaron a un ritmo muy superior. El estudio vinculó esa brecha con el crecimiento del endeudamiento de los hogares.
El transporte concentró las variaciones más elevadas. El boleto de subte acumuló un incremento del 1926%, mientras el colectivo subió un 1450% y el tren, un 977%. Los tres registros superaron ampliamente la evolución de los salarios formales relevada por CEPA.
Los gastos de electricidad, gas y otros combustibles aumentaron, en promedio, un 847%. La nafta acumuló una suba del 631%, más del doble que la remuneración mediana registrada durante esos años. La diferencia entre la evolución salarial y esos gastos fijos aparece en el informe como uno de los factores que impulsaron el endeudamiento.
El segundo semestre será determinante para comprobar si la desaceleración de los precios puede convivir con una recuperación de la actividad. El IPC menor al 2% favoreció al equipo económico, aunque las tarifas, el transporte y los combustibles todavía pesan sobre los ingresos. En junio, la canasta básica aumentó tres décimas por encima del índice general.



