De principal socio comercial a actor secundario en el intercambio de bienes y servicios. En el día que se enfrentan ambos seleccionados, con Malvinas como trasfondo, el repaso de cómo fue cambiando el vínculo económico entre las dos naciones.
La seminifal que hoy disputarán Argentina e Inglaterra trasciende ampliamente el apartado deportivo, por más que los protagonistas intenten quitarle ese peso al partido. Invasiones, bloqueos, y usurpaciones por parte del Reino Unido sobre territorio nacional marcan el tono de lo que acontece detrás del enfrentamiento mundialista. Sin embargo, en el apartado comercial, la relación entre ambos países supo ser profundamente cercana, siendo Inglaterra el principal socio argentino durante décadas.
Según los anuarios de comercio exterior archivados en la biblioteca digital del INDEC, en 1925, es decir hace un siglo, Reino Unido era el principal socio comercial de Argentina: contemplando a los territorios que aún tenía colonizados, recibía el 24% de nuestras exportaciones y proveía el 25,3% de nuestras importaciones.
Los datos de 2025 muestran un contundente retroceso en la participación de este Estado, que tiene a Inglaterra como el país de mayor poderío, pero que también incluye a Escocia, Gales e Irlanda del Norte. El año pasado apenas el 0,7%, tanto de las exportaciones como de las importaciones, tuvieron a Gran Bretaña como partícipe.
Ningún otro Estado perdió tanto peso en las relaciones comerciales con Argentina. En materia de ventas externas el retroceso fue de 23,3 puntos porcentuales (p.p); solo se le acercó Portugal y sus colonias (-23 p.p), mientras que detrás se ubicaron Francia (-7 p.p) y Bélgica (-5,8 p.p). En cuanto a las compras, Inglaterra perdió 22,7 puntos, escoltada por Estados Unidos (-16,6 p.p), Italia (-6,2 p.p), Francia (-5,1 p.p) y Bélgica (-4,6 p.p).
Más preciso fue Daniel Schteingart, Director de Desarrollo Productivo y Curador de Argendata en Fundar, al remarcar que Inglaterra llegó a demandar el 40% de los envíos de Argentina a otros países durante la década del 40´. “Después del fin de la segunda guerra, su importancia como socio comercial se desplomó. En 1981, antes de la Guerra de Malvinas, apenas representaba un 2% del total. Hoy no llega al 1%”, profundizó.
En cuanto a los socios comerciales que “ocuparon” el lugar que tenía Inglaterra hasta mediados del Siglo XX, el especialista indicó que “el primero fue Estados Unidos”. “Después fue Brasil, particularmente en los 90, Asia y algunos países del norte de África como Argelia”.
Deuda externa, el Modelo Agroexportador y el pacto Rocca-Runciman
A finales de la década de 1880, cuando Argentina se consolidaba como un estado nación unificado territorial y administrativamente, se integró a la economía global a través de la exportación de materias primas, las cuales eran demandadas principalmente por el Reino Unido, por entonces la principal potencia mundial y líder de la segunda revolución industrial. A cambio, Argentina importaba esencialmente manufacturas industriales desde el territorio británico.
Pero el vínculo no era solo comercial, sino también financiero. El mismo se remonta a 1824, cuando la provincia de Buenos Aires, conducida por Bernardino Rivadavia, contrajo deuda por un millón de libras esterlinas con la banca británica Baring Brothers, considerado el primer gran antecedente de la deuda externa. Luego, durante el denominado Modelo Agroexportador, Inglaterra aportó la mayor parte de los capitales extranjeros que ingresaron al país, en parte para el desarrollo de infraestructura, con el caso de los ferrocarriles como el más paradigmático.
Uno de los puntos más escandalosos de esta relación bilateral, que lucía algo desfavorable para la Argentina, fue el “Pacto Roca-Runciman” de 1933. Luego de que Gran Bretaña definiera un trato preferencial para las importaciones provenientes de los países del Commonwealth, que afectaban los envíos de carne argentina, el gobierno nacional de entonces, de tinte conservador, liberó los aranceles a los productos ingleses y se comprometió a no permitir la instalación de frigoríficos argentinos, lo cual desató denuncias de corrupción como la del legislador santafesino, Lisandro de la Torre.
Las dos guerras mundiales, con la Gran Depresión del 1929 en el medio, reconfiguraron el mapa de las potencias y del comercio internacional, a la vez que abrieron paso a lo que en países “periféricos” como Argentina se llamó “Industrialización por Sustitución de Importaciones”. Esto provocó una paulatina pérdida de peso de Gran Bretaña en a economía local.
En este contexto, cabe repasar también la caracterización económica de las Islas Malvinas, usurpadas ilegítimamente por los ingleses. Luego de la guerra de 1982, el Reino Unido amplió el control sobre los recursos naturales del área marítima de la zona. Según un informe de la Universidad de San Martín (UNSAM), a partir de desde la década del 80′ la pesca pasó a representar entre el 60% y el 70% de su actividad económica, lo cual fue facilitado por la intromisión del gobierno británico y su otorgamiento de licencias a embarcaciones extranjeras, y está en constante puja con la industria pesquera argentina.
“A este escenario se suma ahora un cambio de potencial importancia. A fines de 2025 fue aprobada la Decisión Final de Inversión del proyecto Sea Lion, el mayor descubrimiento de hidrocarburos realizado hasta la fecha en la Cuenca Norte de Malvinas. Su puesta en producción podría transformar nuevamente la estructura económica de las islas, ya que el petróleo podría representar un segundo salto de escala, generando nuevos ingresos, infraestructura y capacidades logísticas. De concretarse, este proceso agregaría una nueva dimensión económica y geopolítica a la disputa por la soberanía y los recursos naturales del Atlántico Sur”, advirtió la UNSAM.



