Según el Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF), la actividad económica registró en abril un incremento interanual del 5,6 %, sumando así siete meses seguidos de crecimiento. En la comparación desestacionalizada frente a marzo, se observó una mejora del 1,3 %.
Este resultado permitió recuperar “casi todo el terreno perdido en la serie desestacionalizada”, subraya el estudio. En lo que va del año, la economía acumula una expansión del 6,6 %.
Disparidad entre sectores
El análisis sectorial muestra un comportamiento dispar. El agro, en conjunto, cayó un 5,2 % interanual en abril. La actividad agrícola se retrajo un 7 %, mientras que la ganadera creció 4,8 %. En el acumulado de los primeros cuatro meses, este sector marcó una baja del 1,3 %.
La industria manufacturera avanzó un 3,1 % interanual en abril, con una suba del 4,1 % en el cuatrimestre. La variación mensual desestacionalizada mostró un alza del 1,2 %, recuperando parte de la caída registrada en marzo. Se destacaron los rubros de minerales no metálicos, maquinaria y equipo, y metales básicos.
Por otro lado, el sector de electricidad, gas y agua volvió a registrar una caída, esta vez del 2,5 % en abril, con un retroceso acumulado del 2 % en el cuatrimestre. La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. (Cammesa) reportó una baja del 1,8 % en generación y demanda eléctrica, afectada principalmente por la menor demanda residencial. El área arrastra 6 meses consecutivos de contracción interanual.
Minas y canteras tuvieron un desempeño destacado con un crecimiento del 5,6 % en abril y un 6,3 % en el acumulado anual. Este sector mantiene una racha de más de tres años de crecimiento ininterrumpido. La producción de petróleo aumentó un 12,2 %, y la de gas natural un 1,4 %.
Desde la consultora anticiparon además que la actividad continuará en terreno positivo gracias a un entorno macroeconómico más previsible, con menor volatilidad y mayor estabilidad cambiaria. Además, remarcaron que el crecimiento sostenido requerirá mejoras estructurales, como mayor inversión, productividad laboral y un modelo fiscal que promueva el desarrollo sustentable.



