La pastelera bahiense construyó su marca en Instagram y TikTok durante cinco años antes de abrir su primer local en el centro de la ciudad.
El 20 de junio de 2026, Julieta Bostal inauguró su primer local a la calle en Corrientes 96, Bahía Blanca. La apertura llegó después de cinco años de operar desde la cocina familiar y vender por redes sociales, sin punto físico de venta al público.
El caso llamó la atención de la comunidad emprendedora local. Bostal figura como número uno del ranking Favikon de influencers de Bahía Blanca en 2025, con 623 mil seguidores en Instagram y videos de pastelería que superan los diez millones de reproducciones en TikTok.
De la cocina del quincho a un video con 10 millones de reproducciones en TikTok
La marca nació en 2019, cuando Bostal empezó a vender galletitas junto a una amiga para financiar un viaje de egresados. Nunca cursó una carrera de pastelería: aprendió con recetas de YouTube y un año de Ingeniería Industrial que abandonó al ver que el emprendimiento crecía. Ese mismo año la sociedad se disolvió y siguió sola.
La pandemia funcionó como acelerador. Con la cocina montada en el quincho de su casa, Bostal pasó a producir desayunos, tortas y pedidos individuales que reemplazaron a los encuentros presenciales. La operación se profesionalizó desde ese espacio hogareño, sin transición al comercio tradicional.
El primer video de TikTok de la cuenta se publicó en marzo de 2021: una toma sin voz de una manga decorando un rogel, con menos de 300 me gusta. Cinco años después, uno de sus últimos videos superó los 950 mil me gusta y los diez millones de reproducciones. El salto entre ambos puntos marca la escala de crecimiento en redes.
Durante ese recorrido, la marca experimentó con formatos de venta poco habituales en el rubro. Bostal implementó un sistema de suscripción mensual llamado Club de las Cookies, donde los suscriptores recibían sabores exclusivos por fuera del catálogo regular, y llegó a sumar dos formatos adicionales bajo el mismo modelo: Club de las Porciones y Club Sorpresa. En octubre de 2024 escaló el Club de las Cookies a envíos a todo el país, una de las pruebas más ambiciosas del modelo digital antes de la apertura física.

¿Qué se vende en el primer local de Julieta Bostal y en qué horarios abre?
El local de Corrientes 96 opera seis días por semana. Abre los lunes de 13:30 a 18, cierra los martes, atiende de miércoles a sábado de 10 a 19:30 y los domingos de 11 a 19:30. La franja de miércoles a sábado es la más extensa, con casi diez horas continuas de atención al público.
La oferta combina el catálogo que la marca ya vendía online con producción diaria para mostrador. Las cookies de 150 gramos —con sabores como Kinder, Ferrero, Raffaello, Dubai, Nutella y Cadbury— tienen precios de entre 7.500 y 9.000 pesos por unidad. También se ofrecen tortas enteras, cheesecakes, brownies, tartas, boxes de degustación y postres por porción.
La rotación de stock es rápida. En jornadas fuertes se agotan productos completos en pocas horas: hay registros propios de la marca donde ocho postres tipo pastel vasco y seis rogeles se vendieron en el mismo día. La demanda acumulada durante cinco años de exposición en redes se concentra ahora sobre un punto físico con capacidad de producción limitada.
¿Cómo convive el local con la venta online que sigue funcionando?
La apertura no reemplazó los canales previos. La preventa por WhatsApp sigue activa bajo las mismas reglas: pedidos con un mínimo de tres días y un máximo de tres semanas de anticipación, seña obligatoria del 50 por ciento para agendar la producción, y entrega en auto en lugar de moto por la fragilidad de los productos.
La tienda online, alojada en la plataforma Tiendup, cubre las ventas fuera de Bahía Blanca con envíos por Andreani. El catálogo digital funciona como puerta de entrada para clientes de otras provincias que llegan desde redes sociales y no pueden acercarse al local ni retirar en la ciudad.
La convivencia de canales explica en parte la escala de la operación. Instagram y TikTok funcionan como vidriera y captación, el local absorbe la demanda espontánea del público bahiense, y la preventa por WhatsApp organiza la producción de pedidos complejos. Cada canal cumple una función distinta sobre una misma cocina y una misma dirección física.
Más de un mes después de la apertura, Julieta Bostal sostiene el modelo en paralelo. El local se sumó al ecosistema digital sin desplazarlo, en una combinación que la marca todavía está calibrando en tiempo real.




