El proyecto desarrolla materiales termoacústicos para la construcción a partir de residuos vitivinícolas, con participación de investigadores de Bahía Blanca.
Especialistas del CONICET desarrollan un nuevo material aislante para la industria de la construcción a partir de residuos de la actividad vitivinícola y micelio de hongos. El objetivo es obtener paneles que puedan utilizarse como aislantes térmicos y acústicos en distintos tipos de edificaciones.
El desarrollo utiliza como materia prima biomasa proveniente de podas de vid. Sobre estos residuos se cultiva micelio de hongos, que genera una red de filamentos capaz de unir las partículas y formar un bloque compacto.
Los primeros prototipos ya fueron testeados en laboratorio y mostraron un buen comportamiento como aislantes térmicos y una capacidad efectiva de absorción acústica. El equipo trabaja actualmente en la optimización del proceso de producción y en la durabilidad del material para alcanzar los estándares requeridos por la construcción.
La propuesta podría aplicarse tanto en nuevas edificaciones como en obras de rehabilitación destinadas a mejorar el desempeño energético y acústico de construcciones existentes. De esta manera, busca ofrecer una alternativa a materiales aislantes convencionales como el poliestireno expandido, el poliuretano y las lanas minerales.
El proyecto es llevado adelante por investigadores del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía(INAHE, CONICET) y cuenta con la participación de Pablo Postemsky, del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS, CONICET-UNS), con sede en Bahía Blanca.
También participa Mariano Febbo, del Instituto de Física del Sur (IFISUR, CONICET-UNS), quien realizó los estudios de absorción acústica.




