La tecnología 3D llegó al ambiente culinario. El boom de las impresoras en tres dimensiones conquistó la mente de chef y cocineros internacionales, quienes comenzaron a diseñar y realizar recetas para que sean desarrolladas por esta tecnología.
A pesar que las impresoras 3D se desarrollaron hace más de treinta años, el momento eureka se dio en esta última década. En un primer momento se utilizó para la fabricación de piezas o componentes, pero tiempo después ya circulaba la idea de ampliar su ámbito de aplicación y en ese contexto surgió la posibilidad de aplicarlo en el mundo de la alimentación.

EL CHOCOLATE COMO PROTAGONISTA
Una de las aventuras más convocante es la de desarrollar chocolates con impresoras tridimensionales. A partir de este desarrollo se pueden hacer diseños precisos como letras o líneas rectas y curvas que no podrían lograrse a mano. La clave de la impresora consiste en mantener el chocolate derretido a una temperatura lo suficientemente alta como para que salga por la boquilla, pero no tanto como para alterar sus propiedades.
[su_note note_color=”#e3e3e3″]La empresa pionera en realizar este experimento es Hersheys, la compañía de chocolates más grande de E.E.U.U, con el doble propósito de ofrecer a sus clientes una experiencia diferente a través de sus reconocidos sabores y la personalización con impresión 3D. Para ello, la compañía formó una alianza con 3D Systems, líderes pioneros de la impresión 3D, a fin de ser guiados en el desarrollo de una máquina especial para este proyecto. Así nació la impresora 3D Cocojet, una máquina especialmente pensada para fabricar modelos comestibles. [/su_note]

LA TECNOLOGÍA
Varias son las empresas que han desarrollado las impresoras 3D para el desarrollo de alimentos. Algunas especializadas en la decoración, otras en pizzas, pastas y sándwiches, y también de chocolates.
El sistema de estos equipos emplea sensores, actuadores y tecnología numérica para guiar la boquilla dosificadora. Los ingredientes que se deseen emplear se incorporan en cartuchos con diferentes volúmenes y mediante émbolos automáticos se dosifican los ingredientes en la cantidad y lugar programado.
En la práctica esta tecnología sólo permite tareas relativamente sencillas, con un funcionamiento similar a una manga pastelera robotizada. El cartucho o cartuchos se cargan con los ingredientes o mezclas de éstos y se bombean de modo tal que van dibujando el recorrido en las tres dimensiones. Estas impresoras 3D poseen conectividad a internet, de modo tal que se puede gestionar desde el Smartphone o Tablet.



