Mientras los cortes premiums se exportan, los supermercados obtienen grandes diferencias a través de la compra al exterior de cortes más económicos.
La llegada sostenida de carne proveniente de Brasil está modificando los hábitos de consumo de los argentinos, y al mercado de la carne en general. Estas importaciones, que en principio tienen la función de servir como contrapeso de la carne argentina en las góndolas, ya que al ser más baratos harían bajar el precio de la carne nuestra.
Desde el sector cárnico, indican que el crecimiento no se detiene, y todo señala que los cortes de carne importados se van a duplicar este año. Con cortes valorados en el mercado local, rondan alrededor de 25% más baratos que los cortes argentinos.
Los envíos desde Brasil incluye cortes muy valorados por el consumidor argentino, tales como el lomo, el vacío y la nalga a precios de costo. El gran impacto en el mercado local radica en que dejan un margen extraordinario para las cadenas más grandes, que compran a $9.000 el kilo y venden entre $20.000 y $23.000.
Un cambio estructural
Lo habitual hace algunos años era que la importación de carne sea meramente marginal para el mercado argentino, tan solo 500 toneladas anuales en momentos específicos del años, cómo Navidad u otros.
Sin embargo, en sintonía con el auge favorable a la importación promovido por el gobierno nacional, el año pasado esa cifra se disparó a 32.000 toneladas y para este año se proyecta que alcancen las 65.000 toneladas. Según estimaciones del sector, el 80% proviene de Brasil. El podio lo completan Paraguay y Uruguay.
Desde el sector cárnico indican que estos cortes son mucho más competitivos que los propios: la tapa de asado a $13.000 promedio, el lomo a $9.000 el kilo y la nalga entre $14.000 y $16.000 por kilo. Un 25 % más barato que la carne local.
En el caso del lomo, se termina vendiendo en las góndolas entre los $20.000 y $23.000, con un precio más económico que el local. El negocio para los supermercados argentinos radica en que les permite obtener márgenes de ganancia mas grandes, mientras mantienen ofertas competitivas.
Lo nuestro se va hacia afuera
Mientras esto sucede, los cortes argentinos conquistan otros mercados. Estados Unidos, Israel y la Unión Europea son los principales beneficiados.
En este escenario, mientras el bife de chorizo se envía al exterior por valores que rondan los 10 a 12 dólares el kilo, el consumidor local termina comprando carne brasileña, que aunque es menos tierna o posee menor sabor que la argentina, gana por su precio más atractivo.
Este cambio de matriz permite que los precios en el mostrador para el consumidor se mantengan estables. La importación actúa como un “techo” para la carne local, ya que si el productor argentino intenta subir demasiado los precios, el supermercado tiene la opción inmediata y competitiva de hacer un pedido a Brasil para equilibrar la oferta.



