El relevamiento del Observatorio Empresario de la Corporación del Comercio, Industria y Servicios de Bahía Blanca registró una baja mensual en ventas y afluencia, aunque se sostienen expectativas favorables.
El primer mes de 2026 mostró una desaceleración en la actividad comercial de Bahía Blanca luego del fuerte impulso de diciembre. Así surge del informe elaborado por el Observatorio Empresario (OE_CCIS), que releva mensualmente la situación y perspectivas de empresas locales.
El balance general de enero fue calificado como “regular”, con una evolución negativa respecto al mes anterior, aunque sin alterar de manera significativa las expectativas a mediano plazo.
El dato más relevante es la caída del 25% en el volumen físico de ventas respecto a diciembre, una comparación atravesada por el contraste entre el mes de mayor actividad del año -por fiestas y medio aguinaldo- y el período vacacional.

No obstante, según el análisis interanual las ventas también retrocedieron un 10% frente a enero de 2025, lo que indica que al componente estacional se sumaron otros factores que incidieron sobre el desempeño comercial.
El 75% de las empresas relevadas manifestó una merma en el volumen vendido, y en los casos más afectados la baja superó el 40%.
Menor afluencia y consumo más selectivo
La desaceleración se reflejó además en la circulación de público. Un 60% de los comerciantes informó una disminución en la concurrencia a los locales, mientras que apenas un 20% registró aumentos.
En cuanto a la intención de compra, el indicador descendió respecto a noviembre y diciembre, aunque se mantiene en niveles considerados aceptables. El 52% de los encuestados señaló que la mayoría de quienes ingresan a sus locales lo hacen con decisión de compra, cifra inferior al 72% registrado en diciembre.
Según los empresarios, el consumo se concentró en necesidades puntuales. Esto derivó en una intensificación de promociones para sostener el movimiento comercial.
Inversión y stock: predomina la cautela
El relevamiento también detectó una disminución en la intención de invertir, tanto en la propia empresa como en nuevos negocios.
En términos concretos, el 40% de los consultados considera que es un buen momento para invertir en su propia empresa, mientras que el 32% entiende que es un mal momento. En el caso del desarrollo de nuevos negocios, solo el 16% lo evalúa como un buen momento y un 32% lo califica como desfavorable.

En relación con la recomposición de stocks, el 84% de los consultados manifestó no tener claro si es un momento adecuado para ampliar inventarios, en un contexto de demanda inestable y costos financieros elevados.
Una evaluación similar se observó respecto a la posibilidad de ampliar facilidades de crédito a clientes, punto en el que la mayoría mantiene una postura prudente.
Confianza y perspectivas
El Índice de Confianza Empresarial mostró una baja respecto a diciembre, aunque permanece en niveles normales.
Pese al desempeño de enero, más del 70% de los empresarios espera que la situación económica de la ciudad y la de sus empresas mejore en el plazo de un año, lo que sugiere que el retroceso no altera, por el momento, la visión de recuperación gradual.
Entre los factores que podrían impulsar la actividad se mencionan eventuales inversiones en la zona portuaria e industrial, mejoras en el poder adquisitivo, mayor disponibilidad de crédito y estabilidad de precios. En contraste, aparecen como riesgos el aumento de costos operativos, la persistencia del bajo consumo y la mayor competencia.



