Un informe de la Corporación de Comercio, Industria y Servicios marca un repunte lógico en marzo, con más movimiento en los locales, aunque persiste la incertidumbre.
El comercio de Bahía Blanca mostró en marzo una leve mejora en las ventas, en un contexto que sigue marcado por la cautela.
El último informe del Observatorio de Empresas de la CCIS habla de una situación estable, pero sin avances claros y con expectativas que vienen perdiendo impulso. “El dato más relevante es el estancamiento de las expectativas”, explicaron.

Según el relevamiento, el volumen de ventas creció un 5% respecto a febrero, impulsado en parte por la reactivación estacional tras el verano y el inicio del ciclo lectivo.
En paralelo, se registró una mayor afluencia de público en los locales y una mejora en la intención de compra. A diferencia de febrero, aumentó la proporción de visitas que se concretan en ventas, aunque todavía por debajo de los niveles de fines de 2025.
Pese a estos datos, el informe advierte que la recuperación aún no se consolida. El clima de negocios se mantiene en terreno “regular” y sin señales claras de crecimiento sostenido.
Uno de los puntos críticos es la incertidumbre en torno al manejo de inventarios: más del 90% de los empresarios no tiene definido si es momento de reponer stock, ante el riesgo de inmovilizar capital.

Entre los factores que continúan condicionando la actividad se destacan la pérdida de poder adquisitivo y la competencia de plataformas digitales y canales informales.
Si bien las expectativas a futuro se mantienen en terreno positivo, el informe señala un progresivo desgaste en el ánimo empresarial, asociado a la demora en una recuperación más firme.
“El optimismo renovado que se percibía a finales de 2025 está sufriendo un proceso de erosión debido a la demora en una recuperación económica”, describieron.



