Llegó a superar los 13.000 dólares por tonelada. Con estas cifras, los proyectos mineros argentinos mejoran su rentabilidad, reescriben factibilidades y potencian el impacto en inversiones, producción y exportaciones.
El cobre volvió a ocupar el centro de la escena minera global superando por primera vez los 13.000 dólares por tonelada métrica, representando un récord histórico que reconfigura las decisiones de inversión a escala mundial.
Los futuros a tres meses avanzaron hasta un 3,1% y alcanzaron un récord de 13.387,50 de dólares por tonelada en Londres el pasado martes 6 de enero, superando el máximo establecido el lunes. Las expectativas de que la administración Trump pueda introducir un arancel al metal refinado han atraído enormes volúmenes de inventarios hacia Estados Unidos, lo que podría dejar al resto del mundo con escasez mientras los mineros luchan por aumentar la producción.
Durante 2025, el cobre ya había acumulado una suba cercana al 40% interanual, consolidándose como uno de los metales con mejor desempeño. “Los precios del cobre tienen que subir más para persuadir a las mineras a generar una nueva producción significativa”, advirtió John Meyer, analista de SP Angel, al señalar que muchas minas operan desde hace años por encima de su capacidad de diseño, elevando los riesgos operativos.
Asimismo, los metales básicos han tenido un buen comienzo en 2026, con el índice LMEX, que sigue a los seis principales —incluido el cobre—, subiendo al nivel más alto desde marzo de 2022, cuando el sector alcanzó su máximo. El metal rojo —utilizado en cables y alambres— ya acumula una ganancia de más del 20% desde finales de noviembre, mientras que el aluminio repuntó hasta el nivel más alto en más de tres años.
Este contexto global y la adecuación a la ley de Glaciares abren una ventana estratégica para la Argentina, que concentra algunos de los mayores proyectos de cobre sin desarrollar del mundo, ubicados principalmente en la Cordillera de los Andes.
Con precios sostenidos por encima de los 13.000 dólares la tonelada, muchos emprendimientos que hasta hace pocos años enfrentaban dudas de rentabilidad mejoran de forma sustancial sus indicadores económicos. El cobre es un negocio de altísimo capital inicial, con inversiones que suelen superar los 3.000 millones de dólares por proyecto, largos plazos de maduración y una fuerte sensibilidad al precio internacional.



