El crecimiento de la “economía pet” convirtió a perros y gatos en protagonistas del gasto de los hogares argentinos. Alimentación, salud, productos premium y servicios especializados impulsan un mercado que no deja de expandirse.
Las mascotas ocupan un lugar cada vez más importante en los hogares argentinos y ese cambio también se refleja en la economía. Con más de 19 millones de perros y gatos en el país, el mercado vinculado a los animales de compañía mueve alrededor de 3.200 millones de dólares al año.
La tendencia responde a un fenómeno que se consolidó durante los últimos años: la llamada “humanización de las mascotas”. Perros y gatos dejaron de ser considerados solamente animales de compañía y pasaron a formar parte de las decisiones de consumo de las familias, que destinan cada vez más dinero a su alimentación, salud, higiene y bienestar.
La presencia de animales de compañía en los hogares argentinos viene creciendo de manera sostenida. En 2017, el 73% de las familias tenía al menos una mascota. Esa proporción aumentó al 76% en 2022 y llegó al 80% en 2023, porcentaje que se mantiene en la actualidad.
Los perros siguen siendo mayoría: están presentes en el 80% de los hogares con mascotas. Sin embargo, los gatos ganaron terreno y ya forman parte del 53% de esos hogares, frente al 47% registrado en 2017.
La adopción es, además, la principal forma de incorporación de animales a las familias. El 63% de las mascotas llegó mediante una adopción, mientras que apenas el 8% fue comprado.
En qué y cuánto gastan los argentinos para sus mascotas
La alimentación representa uno de los principales gastos. El 87% de los dueños compra alimento balanceado, mientras que otros desembolsos frecuentes están relacionados con la salud y la prevención.
El gasto promedio en Argentina se ubica entre los más elevados de América Latina, con unos 428 dólares anuales por mascota, en línea con la importancia que adquirieron estos integrantes de la familia dentro del presupuesto doméstico.
El mercado también muestra una transformación en las preferencias de los consumidores. Los alimentos premium y aquellos formulados para necesidades específicas comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante.
La edad, el tamaño, el estado corporal y las características particulares de cada animal son factores que los dueños consideran a la hora de elegir un producto.
Los alimentos húmedos y las propuestas destinadas a gatos también presentan una evolución favorable. A esto se suma el desarrollo de productos con mayor valor agregado y alternativas orientadas a determinados segmentos de consumidores.
No obstante, la situación económica genera comportamientos diferentes. Mientras algunos hogares mantienen la búsqueda de productos premium, otros optan por alternativas de menor precio para reducir el impacto del gasto.
La expansión del mercado no se limita a los alimentos. La relación cada vez más cercana entre las personas y sus mascotas abrió oportunidades en sectores como la peluquería, los juguetes, la indumentaria, la gastronomía y el turismo.
Alrededor del 20% de los dueños compra productos premium o relacionados con el estilo de vida de sus mascotas, incluyendo juguetes, ropa y servicios de peluquería o spa.
Los hábitos también cambiaron al momento de salir o viajar. Un 39% de los dueños suele concurrir a bares y cafeterías que aceptan mascotas, mientras que el 59% busca alojamientos pet-friendly cuando organiza sus vacaciones.
Un mercado que aún no alcanzó su techo
La evolución de estos hábitos muestra que el negocio de las mascotas se convirtió en un mercado mucho más amplio que el de la alimentación.
Con millones de animales formando parte de los hogares argentinos y consumidores dispuestos a invertir en su bienestar, la economía pet suma nuevas categorías y atrae inversiones.
El desafío para las empresas será encontrar el equilibrio entre una demanda que busca cada vez más calidad y personalización y un consumidor que, al mismo tiempo, continúa cuidando su bolsillo. Por ahora, los números muestran una tendencia clara: el bienestar de las mascotas gana espacio dentro de las familias argentinas y también dentro de la economía.



