Las ventas hacia Estados Unidos aumentaron, mientras que cayó 11,1 % el consumo interno.
El consumo de carne vacuna en Argentina sigue cayendo. Entre enero y mayo de 2026, el mercado interno absorbió 855.750 toneladas res con hueso, según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA). La cifra representa una caída de 11,1% frente al mismo período de 2025.
En términos absolutos, los argentinos comieron 106.710 toneladas menos de carne vacuna que el año anterior. El consumo aparente mide la demanda interna a partir de la producción disponible para el mercado local, una vez descontadas las exportaciones, y refleja cómo las familias ajustan sus hábitos alimentarios ante el aumento sostenido de precios.
La retracción del consumo ocurre después de que el precio de la carne acumulara importantes subas durante los últimos meses. Las familias argentinas recortaron la frecuencia de compra y buscaron alternativas más económicas en góndolas y carnicerías.
El contexto económico general también influyó. La pérdida de poder adquisitivo en muchos hogares empujó a los consumidores a priorizar otros rubros básicos. La carne vacuna, históricamente central en la dieta argentina, dejó de ser una opción diaria para muchas mesas.
Una reducción de precios insuficientes
Durante mayo, el precio promedio de los cortes vacunos registró una reducción de 0,7%. Fue el segundo mes consecutivo de bajas, aunque la caída no alcanzó para revertir el escenario de precios elevados que venía arrastrando el sector.
El asado lideró la baja mensual con un descenso de 1,6%. El corte emblemático se ubicó en $17.237 por kilogramo en promedio. También retrocedieron otros cortes populares: el cuadril cayó 0,8% hasta $21.163 por kilo, la nalga bajó 0,6% hasta $21.810, y la carne picada común descendió 0,4% hasta $10.402.
La paleta mostró una leve baja de 0,1% y alcanzó un valor promedio de $17.110 por kilogramo. En cambio, algunos productos elaborados tuvieron aumentos. La caja de hamburguesas congeladas subió 2,5% y se vendió a $7.759 en promedio.
Las bajas de mayo aliviaron parcialmente el bolsillo de los consumidores. Sin embargo, los precios siguen siendo significativamente más altos que hace un año. La reducción mensual no modificó la tendencia de fondo: la carne vacuna sigue cara para el estándar argentino.
También la producción mostró niveles más bajos
La disminución del consumo no fue un fenómeno aislado. Entre enero y mayo de 2026 se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, un volumen 7,3% inferior al registrado durante el mismo período de 2025, equivalente a 91.650 toneladas menos.
CICCRA vinculó esta caída con una menor disponibilidad de hacienda para faena. La actividad frigorífica continúa operando en niveles históricamente bajos después de varios años marcados por condiciones climáticas adversas. Sequías e inundaciones golpearon duramente la ganadería argentina en temporadas recientes.
Mayo registró uno de los niveles de actividad más bajos de las últimas décadas para ese mes. Durante los primeros cinco meses del año se faenaron 4,94 millones de cabezas de ganado vacuno. La cifra implica una caída de 9,8% respecto del mismo período de 2025.
Según el informe de CICCRA, se trata del nivel de faena más bajo de los últimos diez años. La escasez de animales disponibles para faena refleja un problema estructural del sector ganadero argentino, que arrastra los efectos de años complicados en términos productivos.
La menor producción también explica parte de la retracción del consumo interno. Con menos carne disponible en el mercado local, los precios se mantuvieron altos incluso durante los meses en que mostraron leves bajas.
Las exportaciones hacia Estados Unidos en otra sintonía
Mientras el mercado interno se contrajo, las exportaciones de carne vacuna mantuvieron una tendencia positiva. Entre enero y mayo, las ventas externas totalizaron unas 312.200 toneladas res con hueso, un incremento de 5,1% frente al mismo período de 2025. El aumento equivale a unas 15.000 toneladas adicionales exportadas.
El principal motor de ese crecimiento fue Estados Unidos. El avance del mercado estadounidense se produjo después del acuerdo comercial alcanzado entre ambos países a comienzos de 2026, que amplió el cupo libre de aranceles para la carne vacuna argentina de 20.000 a 100.000 toneladas anuales.
Durante abril, las exportaciones hacia Estados Unidos crecieron 25% respecto del mes anterior. El volumen triplicó el registrado un año antes, alcanzando las 10.896 toneladas. Ese destino representó el 29,2% de todos los embarques de carne vacuna realizados por Argentina durante el mes.
El acuerdo con Estados Unidos abrió una ventana de oportunidad para los frigoríficos argentinos. La ampliación del cupo permitió acceder a un mercado con precios más altos y demanda sostenida. Los exportadores redirigieron parte de su producción hacia ese destino.
En términos de facturación, Estados Unidos aportó 89,9 millones de dólares durante abril, lo que representó el 29% de la facturación mensual total del sector. La suba en volumen vino acompañada de buenos precios unitarios, mejorando la rentabilidad de los embarques.
A pesar del crecimiento de Estados Unidos, China continúa siendo el principal destino de la carne vacuna argentina. Sin embargo, las compras del gigante asiático mostraron una fuerte desaceleración en los últimos meses.
Según CICCRA, las exportaciones hacia ese mercado registraron una caída de 35,8% respecto de marzo y de 32% en comparación con abril de 2025. La retracción china golpeó directamente el volumen total exportado, aunque el crecimiento de Estados Unidos compensó parcialmente ese impacto.
En términos de facturación, las ventas a China generaron ingresos por 110,2 millones de dólares durante abril, equivalentes al 35,6% del total exportado. A pesar de la caída en volumen, el mercado chino sigue siendo el más importante en términos de dólares ingresados.
Entre China y Estados Unidos concentraron el 64,6% de los ingresos generados por las exportaciones de carne vacuna argentina durante abril. La dependencia de esos dos mercados quedó en evidencia, dejando al sector expuesto a las fluctuaciones de demanda en ambos países.
Alemania y los Países Bajos también mantuvieron una participación relevante en el comercio exterior del sector. En conjunto aportaron el 16,1% del valor total exportado. Ambos mercados europeos pagaron precios unitarios superiores a los observados en otros destinos, aunque en volúmenes menores.
El desempeño del mercado externo y la evolución de la oferta ganadera aparecen como dos de las variables centrales para el sector durante 2026. El escenario está marcado por una menor producción, una reducción de la faena en niveles históricos y cambios en la composición de los destinos de exportación.



