¿Quién diría que una condena a morir en la guillotina nos daría inventos como el teflón o el nylon? Así nació DuPont, la empresa química detrás de estos y otros materiales que forman parte de nuestra cotidianeidad.
DuPont es una empresa estadounidense, pionera y líder mundial en la industria química. Pero su historia comienza en la Francia del Iluminismo, previa a la Revolución Francesa de 1789 que acabó con el sistema monárquico.

Esto se debe a que Pierre Samuel du Pont de Nemours fue un pensador francés muy admirado en su época, con ideas sobre el libre comercio que alabaría tiempo después el propio Adam Smith.
Llegó a ocupar cargos durante el reinado de Luis XVI, donde intentó promover reformas hacia una economía de mercado. Tras la caída del Ancien Régime, su cercanía con el rey y su condición de noble, fue condenado a morir de la misma manera que aquel monarca: en la guillotina.
Pierre Samuel logró escapar en barco junto a su familia, y allí su destino lo cruzó con los Estados Unidos, una tierra nueva y fértil para los emprendimientos mercantiles y las ideas liberales.
Éleuthère Irénée, tras los pasos de su padre
En su nuevo hogar, la figura que toma relevancia en esta historia es la de Éleuthère Irénée, el hijo mayor de la familia. Formado bajo la tutela de uno de los químicos más famosos del mundo -Lavoiser, considerado inventor de la química moderna-, fundó en 1802 la compañía que se convertiría en un imperio global, DuPont, variando un poco la escritura de su apellido.
DuPont inició como una fábrica de pólvora. Éleuthère había salido de caza con amigos, y notó la enorme diferencia entre la pólvora que se usaba en Norteamérica en comparación con la francesa, donde él había nacido. Aprovechando su conocimiento e importando maquinaria desde Francia, en poco tiempo ya era la principal vendedora de pólvora de todo el país.
Durante la Guerra Civil estadounidense se convirtió en el principal proveedor de pólvora para el ejército abolicionista. De nuevo aprovechando los lazos con el Gobierno tal y como hizo su padre. En este caso, quedando del bando ganador, lo cual cimentó el colosal crecimiento que DuPont lograría con el correr de las décadas.
Para comienzos del siglo XX, la compañía ya se había diversificado y ofrecía productos como nitroglicerina, celulosa y lacas.

El nuevo siglo, General Motors y los polímeros
En 1915, bajo el mando de Pierre, nieto de Éleuthère y nombrado en honor a su bisabuelo, la firma adquirió General Motors, en ese momento el mayor fabricante de automóviles del mundo, marcando un camino de diversificación para DuPont, que a partir de allí no pararía su expansión.
En medio, la investigación no se detuvo: DuPont inventó el nylon en la década de 1930, y repitiendo el patrón de la Guerra Civil, se unió a Estados Unidos en ambas Guerras Mundiales como proveedores ya no sólo de pólvora, sino de materiales para paracaídas, ruedas, y todo tipo de elementos. Por ejemplo el teflón, que hoy se usa en sartenes, inicialmente fue para la industria militar.

No solo en contextos bélicos la relación entre DuPont y las administraciones estadounidenses fue estrecha: la compañía también desempeñó un papel clave en la llegada del hombre a la Luna, al aportar materiales utilizados en los trajes de los tripulantes del Apollo 11.
Petróleo, semillas, alimentos, biocombustibles, textiles y electrónica, son otras de las ramas que involucran a este verdadero gigante, que marcó el pulso tal vez de manera no tan visible pero constante, de los últimos 200 años de la industria mundial.



