Por decisiones del Ejecutivo para que el BCRA acumule reservas, los importadores no accedieron al MULC y acrecentaron su deuda comercial.
En lo que va del año, sólo el 32 % de las importaciones realizadas fue pagada. En ese contexto, la deuda comercial alcanzó los 5.871 millones de dólares, que se acumulan con los 3.524 millones de diciembre. Esta postergación de los pagos explicó, al menos en parte, el ritmo de compras de divisas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
La falta de pago, aseguran especialistas, se trata de una consecuencia de la normativa que la nueva administración del BCRA implementó ante la escasez de divisas y en reemplazo de las SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina). En concreto, para la mayoría de los bienes importados, el pago de su valor de embarque se realiza en cuatro tramos: el primero a los 30 días del registro de ingreso aduanero de los bienes, el segundo a los sesenta días corridos, el tercero a los noventa días y el último a los 120 días.
La postergación de los pagos fue uno de los instrumentos clave que le permitió al Gobierno obtener superávit cambiario en enero y febrero, aunque como contraparte también incrementó la deuda comercial. Según cálculos de Porfolio Personal Inversores (PPI), lo adeudado en febrero fue de 2.363 millones de dólares, mientras desde el comienzo de la nueva gestión la deuda comercial asciende a 9.395 millones, al considerar que en diciembre y enero se acumularon 3.524 millones y 3.508 millones de dólares, respectivamente.
En este sentido, con mirada a futuro, PPI explicó que “la leve aminoración en la acumulación de nueva deuda se explicaría por un mayor acceso de los importadores al MULC (Mercado Único y Libre de Cambios) dado el esquema cuoteado en 25 % en plazos de 30/60/90/120 días”. A partir de la semana pasada, los importadores pudieron ingresar al mercado oficial por la tercera cuota de 25 % de sus compras externas, dado que las primeras SEDI (Sistema Estadístico de Importaciones) fueron autorizadas el 26 de diciembre.
Por el lado del agro, ante la inminencia de la cosecha gruesa, diferentes actores del sector comenzaron a cuestionar la falta de medidas del Gobierno, que viene observando el atraso cambiario. Hace unos días, la Comisión de Enlace de las Entidades Agropecuarias (CEEA) emitió un comunicado firmado por la Sociedad Rural, Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro), Confederaciones Rurales Argentinas y la Federación Agraria Argentina. Allí, se habló de “tomar medidas urgentes de tipo fiscal y, por ejemplo, como señal y estímulo para la próxima cosecha, la de anunciar ya una baja en los Derechos de Exportación”.
A una conclusión similar llegaron desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), aunque también sugirieron otra posible solución: una nueva devaluación. “Cualquier movimiento de tipo de cambio o de rebaja de retenciones debería cubrir al menos las pérdidas ocasionadas por los precios internacionales en los últimos meses”, planteó su titular, Gustavo Idígoras.
Y agregó: “Los precios internacionales han caído fuerte desde diciembre, mientras la inflación en Argentina ha incrementado los costos, especialmente en el gasoil que es un costo muy elevado en el agro así como los insumos por el impuesto país. Estos factores llevan a un menor ritmo de ventas de los productores a la exportación”.



