La empresa textil Alav SRL, instalada en la Zona Franca General Pico, hace productos Cacharel y vislumbra un futuro ausipicioso.
La reconocida marca Cacharel desembarcó en La Pampa de la mano de Alav SRL, una histórica firma textil dedicada a la fabricación de ropa de cama, mesa y baño de la provincia. Los productos de la firma francesa se elaboran ahora en nuestro país, únicamente en la Zona Franca General Pico.
Alav SRL nace de una larga tradición familiar en el sector de blanquería. Pasó de emplear a quince personas hace tres años a tener más de cien trabajadores hoy y a duplicar la facturación y las unidades vendidas en sólo tres meses.
Más Industrias conversó con Uriel Sadrinas, socio gerente de Alav SRL, sobre cómo fue el proceso de incorporación de esta nueva línea a la fábrica y qué expectativas tienen sobre el futuro de la mano de la marca internacional.
¿Cómo surgió la iniciativa de fabricar productos Cacharel?
Alav SRL ya tiene catorce años en el mercado y yo vengo de una familia de blanquerías de setenta años, de mi abuelo José. Hace catorce años me abrí solo con mi mejor amigo y hace tres nos instalamos en La Pampa, en la Zona Franca, con la fabricación de sábanas y acolchados. Arrancamos tímidamente con menos de mil metros y ya tenemos 12.000 metros ahora ya instalados con maquinaria europea. Y nos pusimos a hacer acolchados con la marca Love and Home, que es nuestra marca insignia desde hace ya diez años. Hace un año y medio se nos acercó Alberto Levy Mayo, que es un histórico de Cacharel (fue quien introdujo la marca Cacharel París en Argentina). Necesitaba que hagamos productos para él. Y hace cosa de seis meses Cacharel se contactó a través de él y nos dijo que querían volver a la Argentina. Y cuando vieron toda la maquinaria europea y toda la mercadería que estamos haciendo llegamos a un acuerdo. Y el 1° de marzo ya arrancamos muy fuerte con Cacharel.
Mencionaste la maquinaria europea. ¿Qué diferencia hay con la que tenemos en la Argentina?
Nosotros tenemos tecnología toda europea. Los acolchados son los mismos que se venden en Europa y en Estados Unidos, que es una calidad que no tiene nada que ver con la calidad china. La gente se dio cuenta de eso y nos está prefiriendo. En dos años hemos crecido una barbaridad en lo que es puntualmente acolchados y colchas. Son acolchados, literal, para toda la vida. Y en sábanas tenemos maquinaria un poco más vieja, pero también estamos firmes. Hacemos acolchados, toallas, repasadores, cortinas. Son maquinarias que no ves acá, en Argentina, en Sudamérica muy poco se ven, porque son muy caras. Son productos que con otro tipo de maquinaria no se pueden hacer. La maquinaria que hay en Argentina para hacer acolchados no tiene nada que ver con nuestra maquinaria, nada que ver. O sea, no sale el mismo producto.

¿A cuánta gente emplean?
Hoy, en total, en la empresa son unas 110 personas. Va variando. Hace tres años, éramos quince. Tenemos la idea de seguir tomando gente. Estamos esperando el tema de la ley, si nos va a beneficiar con respecto a eso para estar más tranquilos para tomar más personal. Por supuesto, necesitamos. Hoy si uno tuviese treinta o cuarenta personas más podría cumplir mucho mejor con todos los pedidos atrasados que tenemos. Duplicamos la facturación en cosa de tres meses. Y se duplicó la cantidad de unidades también: estamos vendiendo más o menos 30.000 acolchados por mes. Y es el segundo año que hacemos. No esperábamos semejante explosión. Tuvo que ver mucho Cacharel también.
¿Con la incorporación de Cacharel tuvieron que ampliar la planta?
No. Lo que sí estamos implementando es, afuera de la planta, los galpones externos para poder acumular mercadería y entregar más rápido, mismo desde La Pampa, la mercadería. Para que no tenga que venir hasta Capital y que desde ahí vaya a las provincias. Ese es un proceso que va a demorar varios meses.
Originalmente, ¿por qué se instalaron en la Zona Franca de General Pico?
Porque es la única zona franca que es industrial, que permite el reprocesamiento de la mercadería. Yo entro tela importada y saco el acolchado terminado. Todos los impuestos que paga esa tela los pago cuando saco el acolchado. Puedo tardar un mes, cinco meses, un año, tres años. Entonces financieramente esto me permitió tener mucha más mercadería que trayendo la tela y fabricándola en Buenos Aires, porque una vez que entra la tela tengo que pagar los impuestos. Es una cuestión netamente financiera. Si bien hay muchas complicaciones por está tan lejos; por ejemplo, viajo todas las semanas para allá en avión, y los fletes se encarecieron fortuna, sigue sirviendo por ahora financieramente. Y la verdad que los empleados en La Pampa son gente más tranquila, gente buena, no tenemos conflictos. La verdad que no me puedo quejar.
¿Cuáles son los proyectos para este año?
Hoy lo que más queremos es terminar de establecernos. Los últimos años ingresaron nuestros hijos a trabajar, tanto los míos como los de mi socio, entonces esperamos en los próximos seis años, ya con ellos más establecidos en la empresa, poder seguir creciendo. Tenemos en mente una línea de toallas completa, pero no es en lo inmediato. Queremos ver qué pasa también en el país. Este país que tenemos, que nos trae de un lado para el otro constantemente, y tenemos que tener mucha cintura para manejarnos acá adentro. Estamos muy contentos con la temporada como viene, muy contentos con el frío. El frío nos hace mucho bien. El año pasado no tuvimos frío, prácticamente. Así que con este frío más la mercadería nueva más Cacharel, o sea, se está dando todo a favor, gracias a Dios.



