Los especialistas advierten que, si los gravámenes de Estados Unidos finalmente se oficializan, Brasil podría comprar menos bienes nacionales y enviar su excedente comercial al mercado local.
Más allá de la buena relación entre Javier Milei y Donald Trump y de que directamente por el momento no ha sido afectada Argentina en términos arancelarios, la economía local podría verse seriamente perjudicada por una de las últimas decisiones sobre aranceles anunciadas por el jefe de Estado estadounidense. En concreto, la aplicación de una alícuota del 50 %, que anunció que regirá sobre los productos de Brasil a partir del 1° de agosto.
El hecho de que Brasil crezca menos por culpa de las nuevas medidas adoptadas por Trump es un dato desalentador para Argentina. El país necesita que su principal socio comercial, principal destino de las exportaciones argentinas, tenga una senda de crecimiento en aumento.
De hecho, desde 1991 Brasil es el mayor socio comercial del país de manera ininterrumpida. El año pasado, el 23 % de las importaciones argentinas fueron de ese origen y se envió a ese destino el 17 % de las exportaciones. Fue el principal destino del trigo argentino y de la producción del complejo automotor local. Además, cerca del 38 % de las exportaciones industriales tuvieron como destino a Brasil.
A eso se le suma que el principal socio del Mercosur es el segundo destino más relevante para las exportaciones de servicios y el cuarto origen de inversiones extranjeras directas (IED) en el país, con un stock de más de 13.500 millones de dólares al segundo semestre de 2024.
Los riesgos para la industria local
Si Brasil dejará de crecer, implicaría comprarle menos autos a Argentina, por ejemplo. Esto generaría menor producción y menos puestos de trabajo en la industria automotriz nacional, sumado a un posible éxodo de plantas automotrices con la consecuente salida de capitales del país.
Otro fenómeno al que se expone la economía argentina es que, si Brasil devalúa su moneda, no es tanto más lo que va a exportar hacia Estados Unidos, sino que impulsa sus exportaciones hacia la Argentina, promovidas mucho más por un tipo de cambio apreciado como el que tiene el país en este momento.
En este sentido, la Fundación Mediterránea planteó hace unos días el posible desvío de las exportaciones brasileñas para compensar el cierre del mercado estadounidense. “La política comercial será más activa por parte de los productores brasileños que buscarán colocar esos productos en mercados alternativos y en este marco es esperable que miren al mercado argentino como destino de su producción”, comunicó.



