Se trata de La Vascongada, en Embajador Martini. Los más de cien años que lleva el comercio los transitó en el sitio donde inició.
La panadería La Vascongada cumplió 104 años siempre en el mismo edificio donde se horneó su primera tanda de facturas. Ubicada en Embajador Martini, hoy el local es llevado adelante por la quinta generacional familiar de sus fundadores. Detrás del negocio hay una familia entera funcionando como sostén, pero concretamente quien se encarga de conducirlo es Gustavo Ariaudo junto a su esposa Marta Comoglio.
Historia de la panadería La Vascongada
La Vascongada abrió sus puertas en 1920. Eran los años posteriores a la Primera Guerra Mundial y un recientemente arribado inmigrante español, Sebastián Tellería, y su familia, iniciaron el trabajo en esta panadería. La llamaron “La Vascongada”, porque él y los suyos, vascos por naturaleza, habían venido de la Región de las Vascongadas, en San Sebastián, Gipuzkoa.
El negocio superó la Gran Depresión de los años 30, producida por la crisis financiera global de aquel entonces, la Segunda Guerra y todos los altibajos de la economía nacional. En los 104 años, el emprendimiento familiar funcionó con la misma estructura en el mismo pueblo, en el mismo lugar, en la misma calle y el mismo empuje, heredado de la estirpe vasca.
Marina Ariaudo relató: “También nuestra abuela Elena Pérez de Ariaudo y su hermano Luis (nietos de Sebastián), junto al abuelo José Ariaudo y sus hijos Beatriz, Fernando y Pepe, siguieron con la tradición”. “Mi padre Pepe junto a mi madre Carmita hasta el año 2008 estuvieron a cargo de la panadería para luego quedar en manos de mi hermano Gustavo Ariaudo que junto a Marta, su esposa, desde ese entonces son dueños de este antiguo comercio de Embajador Martini”, contó.
De ese linaje también surgió la panadería La Norteña, en el barrio de Villa del Busto, en Santa Rosa, que lleva adelante la familia Pérez.
La Vascongada es parte del día a día de Embajador Martini, de sus amaneceres y del comienzo del día, con la elaboración del pan cotidiano. También sus productos forman parte de las celebraciones más sentidas del pueblo, cumpleaños, aniversarios, festejos y encuentros familiares.



