La alemana Helm comenzó el proceso de retirada de su filial local, tras meses de pérdidas de rentabilidad y problemas fiscales.
Tras más de dos décadas con presencia continúa en el país, la compañía alemana de agroquímicos Helm comienzo el proceso de cierre de su filial en Argentina. La firma, especializada en productos para la protección de cultivos, tomó la decisión tras 23 años de actividad, en un contexto marcado por la caída de la rentabilidad del negocio y crecientes dificultades financieras vinculadas al sistema impositivo argentino.
La salida, que se concretará a lo largo de este año, fue confirmada por fuentes de la propia compañía, aunque sin brindar declaraciones públicas detalladas. Según pudo reconstruirse a partir de distribuidores y actores del sector, la empresa ya comunicó la discontinuidad de sus operaciones comerciales en el país. En ese marco, se encuentra en curso la liquidación de stock de productos, mientras se detuvo la formulación local y la importación de nuevas partidas.
Helm contaba en la Argentina con un esquema mixto de producción: aproximadamente el 70% de sus productos se formulaban en plantas de terceros dentro del país y el 30% restante se importaba. En total, la empresa había desarrollado un plantel de alrededor de 30 empleados, de los cuales cerca de la mitad ya fueron desvinculados en el marco del proceso de cierre.
Problemas financieros y presión impositivo
El “riesgo financiero” se encuentra entre una de las principales causas del cierre de la filial local de Helm tiene que ver con la retención impositiva. De acuerdo con información del circuito comercial, la empresa acumula cerca de 5 millones de dólares en créditos fiscales aún no recuperados. Entre ellos se incluyen saldos vinculados al Impuesto PAIS, ingresos brutos provinciales, IVA y anticipos de impuesto a las ganancias.
El Impuesto PAIS, vigente hasta diciembre de 2024, generó un esquema de devoluciones parciales que se realiza en cuotas, pero dejó una porción significativa de créditos inmovilizados. Esta situación, sumada a demoras en la devolución de otros tributos, impactó directamente en el flujo de caja de la compañía.
A este escenario se sumó un contexto de caída del margen del negocio agroquímico en general. El sector, que llegó a mover unos 4300 millones de dólares en 2023, descendió a aproximadamente 2700 millones el año pasado, en medio de una baja de precios internacionales y cambios en los hábitos de compra de los productores.



