Anta Sports Products pagó 1.800 millones de dólares por el 29% del paquete accionario, que eran propiedad de una de las mayores fortunas francesa, el holding francés de la familia Pinault.
El mapa de las principales marcas de ropa deportiva globales sufrió un cambio importante, tras conocerse que Puma, la marca alemana que más de cerca le compite a Nike y a Adidas, cambiará de dueño. El gigante chino del sector, Anta Sports Products, desembolsó 1.800 millones de dólares para quedarse con la parte mayoritaria de la empersa alemana.
El porcentaje que adquirirá Anta, una participación del 29,06 %, pertenece al holding francés Groupe Artémis, de la familia Pinault, fundadores de la marca de lujo Kering -también dueña de Gucci y Saint Laurent- y una de las fortunas más grandes de Francia, en una transacción totalmente en efectivo.
La empresa de ropa deportiva, que cotiza en la bolsa de Hong Kong y tiene un valor de 27,800 millones de dólares, adquirirá 43,01 millones de acciones de Puma a 35 euros cada una, una prima considerable respecto al último precio de cierre de la acción, que fue de 21,63 euros.
Puma se encuentra en un mal momento, ante el crecimiento de marcas alternativas como New Balance y Hoka. La empresa también se vio afectada por las consecuencias de las políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump, que añadieron tensión a las cadenas de suministro globales y al sentimiento del consumidor.
La operación llega a meses de especulación en el mercado sobre una posible venta de participación en Puma, que ha estado experimentando un reajuste estratégico desde que el exejecutivo de Adidas, Arthur Hoeld, asumió como director ejecutivo en 2025. En octubre, Puma anunció planes para recortar 900 empleos como parte de un programa ampliado de reducción de costos.
La compañía ha declarado que aspira a volver al crecimiento a partir de 2027 mientras implementa una estrategia más amplia de reinicio de marca.
La inversión en Puma acelerará la globalización de Anta Sports “y contribuirá a impulsar la próxima etapa de crecimiento de los mercados deportivos mundiales, incluido el de China”, afirmó Ding Shizhong, presidente de la firma asiática. “Creemos que el precio de las acciones de Puma en los últimos meses no refleja plenamente el potencial a largo plazo de la marca”, añadió.
El mayor fabricante de ropa deportiva de China se ha embarcado en una ola de compras de marcas globales y es propietario de algunas firmas internacionales de ropa deportiva como Fila, Descente y Jack Wolfskin. En 2019, un consorcio liderado por Anta pagó 5200 millones de dólares por Amer Sports, propietaria de marcas premium como Salomon y Arc’teryx.
Las adquisiciones han ayudado a Anta Sports a aprovechar el creciente entusiasmo de China por los deportes al aire libre para convertirse en una de las empresas de ropa y equipamiento deportivo de más rápido crecimiento del país. En los últimos años, una estrategia multimarca también le ha ayudado a registrar unas ventas más sólidas que sus principales rivales del mercado masivo, desde marcas internacionales como Nike y Adidas hasta competidores locales como Li Ning, a pesar de la debilidad del consumo en China y las feroces guerras de precios entre los minoristas.



