Más de 7.000 familias ya utilizan Pictogramas.arg, la aplicación que creó Guadalupe Torino para mejorar la calidad de vida de su hermana.
Cuando la hermana de Guadalupe Torino, Juli, tenía que ir a un turno médico, su madre buscaba pictogramas en Google y los descargaba uno por uno. Con ellos, armaba una secuencia de imágenes que servían para explicarle a su hijo lo que estaba por acontecer, lo cual resultaban útiles para que ella que tiene autismo se sintiera más cómoda con la visita al médico.
El proceso se repetía para cada viaje, cada cambio, cada situación nueva. Podía llevar horas. Guadalupe, que es estudiante de Ingeniería en Informática en la Universidad de Palermo, lo observó durante años hasta que creó Pictogramas.arg para resolverlo.
“Ver esa dificultad cotidiana fue lo que me impulsó a pensar en una herramienta que pudiera simplificar ese proceso”, explicó Torino en una entrevista a medios digitales. Trabajó cerca de un mes, sin expectativas comercial, sólo para ayudar a su hermana y su madre a un tarea tediosa del día a día.
Una vez lanzado, la repercusión superó sus expectativas. Hoy, la plataforma tiene más de 7.000 usuarios en más de 35 países entre los que se encuentran México, España, Estados Unidos, Perú, Chile y Uruguay. Todo esto, sin invertir un sólo peso en difusión o algún otro tipo de estrategia, simplemente por el boca a boca de la comunidad de familias que conviven con una realidad similar. “Ver que llegó tan lejos dice mucho sobre la necesidad que existía y que no estaba siendo cubierta”, dijo.
El mecanismo es simple, el usuario ingresa un texto, lo dicta por voz o sube un archivo, y la plataforma genera automáticamente una secuencia de pictogramas del banco ARASAAC, un repositorio gratuito del Gobierno de Aragón, España, con validación internacional. El usuario puede editar la secuencia, cambiar pictogramas por otros del mismo banco o reemplazarlos por fotos propias. “Esto último es muy importante porque para muchas personas con desafíos en la comprensión, una imagen familiar puede ser más fácil de entender que un pictograma genérico”, explicó Torino.
Una vez armada la secuencia, se puede descargar en formato PDF o Word, o hacer una captura de pantalla. También tiene un botón para leer en voz alta el texto ingresado. Todo sin registrarse, sin crear una cuenta, sin fricciones. “La idea desde el principio fue que fuera lo más accesible y simple posible”, subrayó Torino. El 70% de los accesos se hace desde el celular.
Una herramienta comunitaria y gratuita
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es su modelo, o mejor dicho, la ausencia de uno. Pictogramas.arg no cobra, no tiene versión premium y hoy no genera ingresos. El hosting es gratuito, las tecnologías no tienen costo y la única inversión real es el tiempo de Torino. Una decisión que, aclara, no es transitoria.
“Creo que todas las personas tienen derecho a acceder a herramientas que les permitan comprender mejor, independientemente de sus recursos”, explicó. Si en el futuro se pensaran funcionalidades adicionales para instituciones, serían una capa nueva que no tocaría lo que ya existe y es gratuito. Por ahora, ese escenario queda en el horizonte.
Torino no trabaja sola. Junto a su mamá lleva adelante desde 2019 la cuenta de redes sociales Pictogramas Arg, desde donde difunden contenido sobre accesibilidad cognitiva e inclusión. Además realizan capacitaciones para familias, docentes y profesionales de la salud, organizan actividades comunitarias y tienen dos libros publicados: “Un mundo de posibilidades” y “Viaje y coraje”. Su mamá fue también la primera usuaria de la plataforma y, según Guadalupe, “mi mejor consultora, porque conoce de primera mano las necesidades de Juli”.
El impacto concreto se mide en historias. Una madre que usa la herramienta para prepararle a su hijo adulto cada consulta médica o cada viaje. La acompañante terapéutica de Juli que ahora puede armar una historia social en minutos en lugar de horas. “Lo que cambió fue el trabajo de quienes la acompañan. El tiempo que antes se iba en buscar y ordenar imágenes ahora se invierte en otras cosas”, describió Torino.
El proyecto fue reconocido recientemente por la Legislatura Porteña, un hito que para su fundadora tiene un valor que va más allá de lo simbólico: “Una validación de que este trabajo tiene sentido”. Y en los próximos días se lanzarán nuevas funcionalidades que ampliarán las capacidades actuales, aunque Torino es cauta al respecto: el principal desafío, dice, no es tecnológico sino de vínculos. “El crecimiento no depende únicamente de mejorar la tecnología, sino de tejer relaciones con comunidades, instituciones, profesionales y organizaciones que compartan esta visión”.
“Ella estuvo en el origen de todo esto, y eso para mí vale más que cualquier número”, añadió Torino, en relación a su hermana Juli, por quien nació esta iniciativa que hoy le mejora la calidad de vida a más de 7.000 familias distruibidas por todo el mundo.



