Tres iniciativas bahienses que muestran cómo la formación, la identidad y el trabajo sostenido permiten convertir proyectos en pequeñas empresas con identidad local y proyección a futuro.
La Semana Global del Emprendimiento es una iniciativa internacional impulsada por la Global Entrepreneurship Network (GEN) y la Kauffman Foundation celebrada durante la tercer semana del mes de noviembre en más de 200 países con el objetivo de fomentar la cultura emprendedora, inspirar a nuevas personas a crear proyectos, generar sinergias, capacitar a los participantes y ubicar al emprendedorismo como un componente estratégico del desarrollo económico y social global.
En Bahía Blanca, el pulso emprendedor se siente en cada rincón. Desde el municipio hasta las entidades que acompañan al sector industrial, se multiplican las capacitaciones, talleres y diferentes ferias que buscan darles nuevas herramientas a quienes apuestan por sus ideas.
Más Industrias habló con algunos emprendedores locales con el fin de contar sus historias y comprender ese camino recorrido que va desde los inicios de un emprendimiento hasta convertirse en una PYME.
Pan de Garage: la panadería que conquistó corazones
Lucía y Julián Álvarez, hermanos y socios, dieron origen a Pan de Garage casi por casualidad durante la pandemia. Julián comenzó a elaborar panes de papa en su casa y, al compartirlos en redes sociales, descubrió un interés creciente que rápidamente se transformó en un emprendimiento. El éxito fue inmediato, los pedidos aumentaban día a día y la cocina familiar quedaba chica. Con el impulso de su madre, decidieron trasladar la producción al garaje de su casa, espacio que se convirtió en el primer taller y en la inspiración para el nombre de la marca.
Pronto, el garaje también quedó pequeño. Así, los hermanos dieron el siguiente paso y abrieron su primer local. La expansión continuó con la apertura de un segundo punto de venta, inaugurado el pasado lunes 17 de noviembre, dedicado exclusivamente a la venta de galletas llamado Cuqui. “A nosotros nos encanta la decoración. A mi hermano el arte, a mi las plantas, y tratamos de que todo tenga un poco de nosotros”, contó Lucía, marcando con orgullo la identidad de los locales, y agregó “hay un condimento clave que es la gente. Cuando algo les gusta lo defienden. Hoy logramos cierta conexión con el público que impacta directamente en la fidelización del cliente y a eso queremos seguir apuntando”.

Bahía Mates: cuando un regalo inspira un sueño
Más Industrias conoció también la historia de Bahía Mates, un emprendimiento que surgió a través de un gesto de amor. Giuliano Ambrogi, dueño de la marca, recibió un mate grabado como regalo de su novia a finales de 2023. Con unas ganas guardadas de hace tiempo de vender estos productos, este obsequio fue el que impulsó a dar el primer paso. Fue así que comenzó con los primeros mates, grabados de forma tercerizada y que tuvieron muy buena repercusión en las redes sociales.
La demanda empezó a crecer y junto con el apoyo de su padre, de su pareja y su hermana, invirtieron en la primera grabadora. Del garaje a un showroom en un departamento, y de ahí a la construcción de un local que hoy marca identidad y exclusividad en el rubro. “Sin prisa, pero sin pausa”, fue la frase que utilizó Giuliano para referirse a lo que para él significa emprender. Actualmente trabaja con su familia y empleados de mucha confianza y cercanía.

Rincón del Chipá: sabores del Nordeste que llegaron a Bahía Blanca
Bahía supo darles una oportunidad a Gabriela Passaretti y Esteban Pintos, dueños de El Rincón del Chipá, quienes llegaron a la ciudad desde Resistencia (Chaco) con el objetivo inicial de perfeccionarse en sus estudios. Sin embargo, en busca de los sabores provenientes de sus raíces natales, descubrieron algo simple pero clave: no habían probado en Bahía un chipá que sea como el que hacían en Chaco. “La primera reacción fue decir: lo hacemos nosotros. Así los empezamos a compartir con amigos mientras estudiábamos”, contó Gabriela.
Ese fue el punto de partida, con un crecimiento de boca en boca, pedidos informales, y sin darse cuenta empezaron a fabricar cada vez más. “Entendimos que no se trataba sólo de una receta, había una oportunidad real de aplicar nuestra formación como ingenieros en un proyecto productivo, que respetara la receta tradicional del nordeste y a la vez llevarlo a un formato más profesional”, señaló la ingeniera. Así nació el Rincón del Chipá, tratando de resolver primero un problema propio y después invitando a todos a sumarse a esta costumbre.
“Emprender, en nuestro caso, fue pasar de la nostalgia a la acción y asumir el desafío de vivir de lo que producimos” resaltó con emoción, agregando que “creemos que la mejor forma de apostar al futuro es producir, generar trabajo y agregar valor”.




