El FMI diagnosticó que en 2023 la caída de la economía a escala mundial sería inevitable. La recuperación post pandemia que no llegó, las consecuencias de la invasión rusa a Ucrania, y la elevada inflación en países que no habían convivido con el problema en décadas, fueron las principales causas de la predicción.
Tanto el Fondo Monetario Internacional, como el Banco Mundial, alertaron en reiteradas ocasiones sobre los peligros de una recesión global. Por momentos, parece que la economía repunta y ese riesgo es dejado atrás, pero rápidamente sucede algo que enciende las alertas otra vez y la incertidumbre se hace presente.
¿Qué es la recesión?
La recesión es el decrecimiento de la actividad económica durante un segmento de tiempo. Algunos expertos también apuntan que la recesión se presenta cuando la tasa de variación del Producto Interno Bruto (PIB) de un país es negativa durante dos trimestres consecutivos.
La directora del organismo internacional, Kristalina Georgieva, dijo en septiembre que los países que representan alrededor de un tercio de la economía mundial podrían experimentar al menos dos trimestres consecutivos de contracción en 2023. Si eso sucediera, entonces, se puede hablar de una recesión a escala global.

Las señales económicas
Aumentaron las tasas de interés de los bancos centrales, en busca de disminuir la inflación, acrecentada a su vez por los costos de la energía producto de la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia. A eso se sumó, hace unos meses, la decisión anunciada por la OPEP de reducir su producción de barriles diarios. Los gigantes de la tecnología fueron los primeros en tomar nota: despidos masivos en Google, Facebook, Twitter y Disney entre otras. A pesar de los grandes márgenes de ganancias que obtuvieron en el último tiempo, los malos augurios hacen que se blinden rápidamente ante la posibilidad de ceder terreno.
Situación de los principales bloques económicos
Estados Unidos
Estados Unidos muestra signos de crecimiento, sin embargo, su mercado laboral sigue con grandes problemas. Los salarios crecen, y eso alimenta a la inflación, por lo que la Reserva Federal aumenta constantemente las tasas de interés.
Algunos especialistas sostienen que recién a fin de año puede verse una caída en Washington, pero que está será mucho más pronunciada y duradera de lo esperado.
Europa
En el caso de Europa, se prevé que el costo de la energía siga siendo el principal problema. Tanto para las empresas, como para el poder adquisitivo de los hogares, lo que podría desencadenar una recesión en el corto plazo, sino es que ya está aconteciendo.
Lo esperable es que la caída sea leve, debido a las reservas de gas que posee el bloque europeo, pero es probable que afecte la recuperación económica, generando incertidumbre sobre los inversores por la desconfianza en el suministro energético y los costos a asumir.
El Banco Central Europeo se puede enfrentar a un escenario de estanflación, inflación y caída de la actividad económica, el cual aún está a tiempo de evitar pero para eso deberá actuar con rapidez e iniciativa, algo que Europa, o al menos sus principales líderes, parecen haber olvidado.
China
Por su parte, China depende actualmente del sector público, mediante la inversión en proyectos de infraestructura, y de superar definitivamente las restricciones producto de los rebrotes de Coronavirus. El sector privado chino se encuentra con grandes dificultades y en plena recesión.
Siempre es cambiante la relación que China mantiene con Estados Unidos. En el caso de flexibilizar las condiciones de liquidez y relajar las tensiones con la administración Biden, el gigante asiático estaría ante un escenario un poco menos riesgosos para regresar a la fortaleza económica que lo caracterizó durante las últimas décadas y lo colocó a la vanguardia global.
La certeza es que los tres principales bloques económicos no se verán afectados de la misma manera ni al mismo tiempo, por lo que, a pesar de las preocupaciones en torno a la inflación y los riesgos de caída en la actividad económica, puede darse un escenario beneficioso para los países emergentes si aciertan en sus movimientos.
Muchos especialistas y grandes actores multinacionales vuelcan sus inversiones a sectores que “resistirían la crisis”, como son las nuevas energías y la minería, y desalentarían apostar al mercado de bonos y los negocios financieros. En ese caso, también es una puerta que se abre para los países periféricos, sin descuidar sus intereses de recibir capitales.

¿Puede ser una oportunidad para América Latina?
En los primeros meses de la guerra entre Rusia y Ucrania, varios países latinoamericanos obtuvieron importantes ingresos debido a sus exportaciones primarias en un contexto de escasez, tanto de alimentos como de energía. Si continúa la tendencia, y la crisis afecta a las principales potencias, América Latina podría experimentar grandes ganancias que, a su vez, posibiliten un mayor acceso a divisas extranjeras y una mejor situación en la balanza de pagos. También pensando a la hora de importar insumos y realizar inversiones.
Argentina
En el caso de Argentina, el contexto global fue un boomerang. La tardanza en la construcción de infraestructura obligó al país a importar energía, a un precio mucho mayor del que lo hubiera hecho en otras condiciones. A su vez, la sequía le está impidiendo adueñarse de los dólares que genera el sector agroexportador. Sin embargo, la lógica, que pocas veces obedecemos, indicaría que posicionarse como productor energético con la finalización del Gasoducto Néstor Kirchner, en conjunto a otros proyectos anunciados -los relativos al litio, por ejemplo-, podría torcer esa situación.
Paradójicamente, también beneficia a Argentina la suba de tasas de los bancos centrales, y la robustez con la que cuentan muchos países para enfrentar la falta de liquidez. En palabras de Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo: “En otras ocasiones ya vimos que los países que tienen más reservas, que tienen bancos centrales más independientes y que tienen menos gasto –es decir una necesidad de financiamiento menor– y los países que tienen una deuda en moneda extranjera son los países que van a tener más resiliencia, van a poder estar más fuertes enfrentando al shock externo que vamos a pasar”.
En cualquier caso, América Latina deberá afrontar como bloque la situación de la economía mundial, más allá de las particularidades de cada caso. En ese sentido, las recientes muestras de mayor integración regional son una buena señal.



