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Primeros pasos para una obra de gran impacto en Bahía Blanca

El 31 de marzo se abrirán los sobres de la licitación iniciada para la compra de los caños del gasoducto troncal Tratayén – Salliqueló.

El 31 de marzo, a las 11, la empresa estatal Integración Energética Argentina Sociedad Anónima (IEASA) abrirá los sobres de la licitación lanzada para comprar los 650 kilómetros de caños que demandará el gasoducto troncal entre Tratayén (Vaca Muerta) y Salliqueló (provincia de Buenos Aires).

El presupuesto oficial ronda los 500 millones de dólares y, además de un cronograma de fabricación para cada renglón cotizado, el oferente deberá presentar el cronograma de entrega.

Se estima que el plazo de ejecución de la obra rondará los 18 meses, por lo que el gobierno trabaja a contrarreloj para cumplir con el objetivo de lograr su habilitación en el invierno de 2023.

Algunas fuentes consultadas señalaron que ese plazo puede ser reducido a 14/15 meses, con lo que las chances de contar con ese recurso en la temporada invernal de 2023 se acrecientan.

Al referirse a la inversión prevista, el secretario de Energía, Darío Martínez, dijo que de esta forma se inicia el proceso de construcción de la obra de transporte de gas más importante en nuestro país de las últimas 4 décadas.

«Tal es su magnitud, que permitirá transportar hasta 44 millones de m3 diarios de nuevo gas, producido con trabajo de argentinos y por empresas argentinas, que llegará a más hogares, industrias y centrales térmicas, sustituyendo GNL y gas oil importado, y ahorrando miles de millones de dólares al país», agregó.

Como se ha venido informando, desde el sector industrialista local, con la Unión Industrial de Bahía Blanca a la cabeza, se viene insistiendo en la concreción de esta obra y, sobre todo, por la traza que finalmente resultó elegida (Tratayén – Salliqueló).

En tal sentido, la necesidad de impulsar esta iniciativa reside en que su concreción posibilitaría la materialización de al menos dos proyectos clave para Bahía Blanca: uno es la expansión del Polo Petroquímico, hoy acotado por la falta de gas en los meses de invierno, y el otro la exportación de gas natural convertido en Gas Natural Licuado (GNL) por el puerto.

Incluso desde el gobierno se especificó que el refuerzo del sistema de transporte de gas en la región pampeana posibilitará el desarrollo de numerosas inversiones en actividad petroquímica, como ser la elaboración de urea, metanol, polipropileno, etileno, entre otros, y contribuirá sustancialmente a la agregación de valor de los recursos hidrocarburíferos.

La importancia de este gasoducto, que pasará a casi 300 kilómetros de la ciudad, reside en el rol que tendrá en la red de gasoductos locales (Neuba I, Neuba II y General San Martín).

Según un informe del Enargas, este nuevo ducto troncal liberará capacidad y aumentará el suministro en la ruta Neuquén–Bahía Blanca, atendiendo una demanda futura del Polo Petroquímico de 15 MMm3/diarios y en una etapa posterior podría habilitar la construcción de una planta de GNL con una demanda potencial de 16 MM m3/ diarios.

Si bien se viene hablando de una construcción de una segunda planta por parte de Profertil y sigue vivo el proyecto de ampliación de Dow y la construcción de no sólo una planta de producción de GNL para exportación, sino de dos (una por parte de YPF con aportes chinos y otra menor por parte de TGS y Excelerate Energy), todo eso es incierto a día de hoy.

Lo concreto, hasta ahora, es que en los próximos meses podrían comenzar los trabajos destinados a llevar a cabo este gran gasoducto.

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