El negocio vinculado al agro de Abel Pintos que pocos conocen

Con más de 30 años de carrera musical, y siendo uno de los músicos más representativos de la canción popular argentina, Abel Pintos esconde una faceta empresarial poco conocida. Junto al productor Marcelo González, el cantante impulsa Plan Divino, una firma dedicada a proyectos agroindustriales sustentables.

El emprendimiento comenzó hace más de dos años en Mercedes, provincia de Buenos Aires, con la producción de nuez pecán. Allí, en el Establecimiento La Matera, desarrollaron plantaciones de nogales, un vivero sustentable y maquinaria para cubrir distintas etapas del proceso productivo.

El vínculo de Pintos con este cultivo fue creciendo hasta convertirlo en embajador nacional de la nuez pecán. El artista participa activamente en recorridas por viveros, planificación de cultivos y alianzas con empresas especializadas.

Pero el proyecto también tiene un fuerte componente social. En el establecimiento funciona el “Campo Escuela Recreativo”, donde se realizan actividades vinculadas con la educación ambiental, el compostaje y la producción sustentable. Además, a través del programa “Manos en la Tierra”, desarrollado junto al Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, las tareas agrícolas son utilizadas como parte de tratamientos de terapia ocupacional para personas con padecimientos de salud mental.

Una nueva apuesta: pistachos y olivos

Con el proyecto bonaerense consolidado, Abel y sus socios ampliaron su actividad hacia Mendoza. La sociedad adquirió 93 hectáreas en el distrito San Francisco, del departamento Lavalle, donde proyectan desarrollar cultivos de pistacho y recuperar plantaciones de olivos.

La elección del terreno respondió, entre otros factores, a su ubicación estratégica, la cercanía con rutas y el aeropuerto y la disponibilidad de agua. El proyecto cuenta con la dirección técnica del ingeniero agrónomo Fernando Lapolla.

Para el cantautor nacido en Bahía Blanca, esta incursión en el sector agroindustrial representa una oportunidad para aprender y construir un proyecto de largo plazo junto a su esposa, Mora Calabrese. El cantante busca que estas inversiones no solo le permitan diversificar su actividad, sino también generar nuevas posibilidades para sus hijos y dejarles un legado vinculado con la producción, la naturaleza y el cuidado del medioambiente.