En el marco del XXIII Congreso Argentino de Ingeniería Sanitaria y Ambiental y las IV Jornadas Internacionales sobre la Ley de Envases Vacíos de Fitosanitarios, realizadas en la ciudad de Córdoba, el presidente de la Federación Argentina de Cámaras Agroeáreas (FeArCA), Diego Martínez, analizó la evolución y los desafíos del sector en materia de gestión de residuos.
Un cambio de paradigma histórico, Martínez destacó que la implementación de la Ley de Envases Vacíos ha sido fundamental para ordenar y dar claridad a los procedimientos de disposición final.
Al recordar el pasado de la industria, señaló el abismal contraste con las prácticas actuales: “Hace 40 o 50 años, las etiquetas de los envases indicaban el enterramiento, y hasta en algunos casos la incineración”, relató el directivo, calificando aquellas recomendaciones como hoy “impensadas, además de obsoletas y riesgosas”.

La viabilidad de las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) El sector aeroagrícola, por su propia dinámica operativa, presenta ventajas para el cumplimiento de normativas ambientales. Según Martínez, “para nuestra actividad es relativamente accesible el cumplimiento de las buenas prácticas por el tipo de operación que tenemos”. En particular, enfatizó que técnicas como el lavado a presión con agua limpia son “absolutamente viables, y se practican en nuestra operación desde hace ya muchos años”.
El desafío del futuro
A pesar de los logros, Martínez subrayó que el próximo gran paso consiste en reducir la cantidad de envases plásticos en circulación. La propuesta central de la entidad es la transición hacia un sistema de provisión de fitosanitarios a granel.
“La premisa nuestra es bajar la cantidad de envases apuntando a un método que debemos construir entre todos: la provisión de fitosanitarios a granel”, sostuvo Martínez.
Martínez compartió su experiencia en mercados internacionales como referencia: “hace unos 13 años tuve la oportunidad de ver en Estados Unidos cómo una empresa prácticamente no utilizaba envases de 20 litros, ni de menor tamaño, sino contenedores de gran capacidad”. No obstante, aclaró que este avance “requiere coordinación de toda la industria y de toda la cadena”.
Hacia una cultura de responsabilidad ambiental
El compromiso de FeArCA es alcanzar el 100 % de cumplimiento entre sus empresas asociadas, integrándolas plenamente al circuito de reciclado y disposición final. Sin embargo, el objetivo final trasciende lo normativo para convertirse en un cambio cultural.
“Esta ley y esta práctica en particular tienen que transformarse en una costumbre, es decir en nuestra cultura”, afirmó Martínez. Finalmente, concluyó que, aunque el sector se encuentra en la dirección correcta, la persistencia es clave: “Estamos en el buen camino, pero debemos seguir trabajando, insistiendo con publicaciones, comunicados y acciones concretas entre todos los actores de la cadena”.
Fuente: Prensa Fearca