Vitivinicultura: la brecha entre la oferta patronal y la firmeza sindical posterga el acuerdo

La distancia entre el 1,3 % mensual de las cámaras y el 4,8 % bimestral pedido por Foeva mantiene la paritaria sin consensos.
La búsqueda de la recuperación del poder adquisitivo choca frontalmente con la austeridad planteada por el sector empleador.

Tras una sesión de alta tensión en la Secretaría de Trabajo de la Nación, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) y los representantes de las cámaras empresariales pactaron un cuarto intermedio hasta la segunda semana de este septiembre para intentar destrabar el conflicto.

El siguiente es el detalle de una jornada clave que define el clima laboral de la industria para el cierre de 2026:

A finales de agosto de 2026, la mesa de diálogo vitivinícola —eje neurálgico para la estabilidad de las provincias productoras— se sumergió en una fase de máxima tensión en la Secretaría de Trabajo de la Nación. El encuentro, que reunió a la Foeva con los representantes de las cámaras empresariales, se planteó como una instancia decisiva para garantizar la paz social en una actividad que constituye el motor económico regional.

Sin embargo, tras casi dos semanas de estancamiento desde la audiencia del 19 de agosto —donde el gremio había fijado inicialmente una necesidad de recomposición del 2,5 % mensual para el período septiembre 2026 – febrero 2027—, las posiciones han evidenciado una deriva que aleja la posibilidad de un entendimiento inmediato. Este antecedente de rigidez estableció el escenario para el fuerte contraste de posturas que terminaría por definir la sesión de cierre de mes.

El nudo gordiano de la negociación reside en un diferencial salarial que las cámaras interpretan como el límite de su estructura de costos y el gremio como un desfasaje inflacionario inaceptable. La oferta empresarial de un 1,3 % mensual para el tramo final del año fue recibida con un rechazo categórico por la dirigencia sindical, que respondió con una contraoferta del 4,8 % bimestral.

El análisis técnico de este diferencial revela una síntesis estratégica por parte de los trabajadores y trabajadoras: al proponer un 4,8 % bimestral —que promedia un 2,4 % mensual—, Foeva mantiene prácticamente inalterada su demanda original del 2,5 %, cediendo apenas un margen insignificante del 0,1 %.

Mientras el sector patronal justifica su propuesta en las dificultades que atraviesa la industria, la firmeza sindical expone una brecha que, por ahora, resulta técnica y políticamente insalvable. La búsqueda de la recuperación del poder adquisitivo choca frontalmente con la austeridad planteada por el sector empleador, transicionando la discusión hacia una dimensión humana y social que el gremio no está dispuesto a negociar.

La perspectiva gremial

En este contexto de fricción, Foeva reafirma su rol como garante de una estabilidad sectorial que solo puede sostenerse mediante salarios dignos. Para la organización, la paritaria es el eje central para evitar que las familias de viñas y bodegas queden rezagadas ante la evolución de los precios.

Daniel Romero, secretario de Prensa de Foeva, fue contundente al expresar la posición oficial tras el desacuerdo: “Nuestra prioridad es que los salarios no sigan perdiendo poder adquisitivo. Vamos a continuar defendiendo una recomposición que contemple la realidad de los trabajadores vitivinícolas y que permita avanzar en un acuerdo justo para ambas partes”.

Esta firmeza discursiva provocó una reacción inmediata en el sector empleador, que optó por postergar su respuesta definitiva.

Resolución del encuentro y próximos pasos

La rigidez matemática de la contrapropuesta gremial forzó un repliegue táctico de las cámaras hacia la figura del cuarto intermedio. Esta herramienta de gestión resulta vital en este punto de la disputa, otorgando a las cámaras el tiempo necesario para trasladar la propuesta de Foeva a sus asociados y realizar un análisis pormenorizado del impacto en sus estructuras de costos.

La resolución del conflicto ha quedado supeditada a una cita —para esta semana— que se percibe como una encrucijada crítica para la industria.