Luego de un extenso período de escasa movilidad, los precios de la hacienda gorda registraron en julio un moderado rebote. Según un análisis del Rosgan, basado en las referencias del Mercado Agroganadero (MAG), los novillos lideraron las subas con un 3,7 %, seguidos por los novillitos (1,8 %) y las vaquillonas (1,3 %). No obstante, este repunte inicial se encuentra frente a un escenario complejo que podría frenar futuras escaladas de precios.
Un dato clave que explica la cautela del sector es la disparidad observada durante el primer semestre del año. Mientras que la carne vacuna al consumidor acumuló un incremento cercano al 22 %, el valor de la hacienda no acompañó ese movimiento, perdiendo gran parte de su recuperación inicial.
A pesar de que el consumidor ha convalidado nuevos niveles de precios, la demanda interna muestra signos de fragilidad.
La competencia de alternativas más económicas, como el pollo y el cerdo, continúa ejerciendo una fuerte presión sobre el consumo de carne vacuna, aunque esto todavía no se ha traducido en una baja de los precios minoristas.
Oferta garantizada: los corrales al límite
Desde el punto de vista de la oferta, el panorama futuro parece estar condicionado por un volumen de producción masivo. Los datos oficiales de Senasa al 1 de este mes de agosto revelan que los feedlots alcanzan un nivel de ocupación de 2,13 millones de cabezas, una cifra que supera en un 5 % a la del año anterior y se posiciona entre los niveles más altos de la serie histórica.

Para los analistas, esta elevada ocupación garantiza una importante oferta de hacienda terminada para los próximos meses.
A este flujo se sumarán los animales que actualmente se encuentran en sistemas de recría o engorde pastoril, los cuales ingresarán posteriormente a los corrales para finalizar su terminación, reforzando la disponibilidad de mercadería en el mercado.