Bahía Blanca se posiciona como el epicentro de una revolución industrial tras el anuncio de Pampa Energía de invertir 2.700 millones de dólares para construir una planta de producción de urea granulada en el Polo Industrial local.
Este ambicioso proyecto no solo convertirá al complejo bahiense en el más grande de su tipo en la región, sino que se situará entre los más importantes del mundo.
La planta, que se estima entrará en operación hacia fines de 2029, tendrá una capacidad anual de 2,1 millones de toneladas de urea, un insumo fundamental para la agricultura.
La iniciativa marca el desembarco de Pampa Energía en el mercado de fertilizantes, buscando agregar valor al gas natural extraído de Vaca Muerta. Según Marcelo Mindlin, presidente de la firma, esta es la decisión de inversión más relevante en la historia de la compañía.
El impacto económico proyectado es de unos 1.000 millones de dólares anuales entre la sustitución de importaciones y las exportaciones, teniendo a Brasil como el principal mercado externo. Para viabilizar este desarrollo, la empresa ya ha solicitado la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
En términos de infraestructura, el complejo ocupará 80 hectáreas en el área portuaria y contará con conexión directa a los gasoductos troncales.
Los detalles de la obra
La obra incluirá una planta de amoníaco, dos líneas de producción de urea, silos de almacenamiento y sistemas de carga para camiones y buques. Además, se contempla la construcción de una planta de desalinización de agua y nuevas obras portuarias para potenciar la operatividad del puerto de Bahía Blanca.
El impacto social y laboral en la ciudad será significativo. Se prevé que durante el pico de la construcción se creen más de 3.500 puestos de trabajo directos, a los que se sumarán miles de empleos indirectos. Una vez en marcha, la planta requerirá una dotación permanente de 300 personas.

Ante este escenario, el intendente Federico Susbielles enfatizó que el municipio ya trabaja con la empresa y la Unión Industrial local para asegurar que la inversión se traduzca en beneficios para el entramado productivo de la ciudad, priorizando la contratación de mano de obra y proveedores bahienses.
El desarrollo técnico estará a cargo de Tecnimont (ingeniería y compras) y SACDE (construcción), utilizando tecnología de punta provista por Nextchem y KBR.
Con este proyecto, la Argentina busca reducir su dependencia de fertilizantes importados de regiones con inestabilidad geopolítica, garantizando un abastecimiento más competitivo para el sector agropecuario nacional.
Fuentes: Diario La Nueva. y www.abopa.org.ar