Riego: oficializan beneficios impositivos para la modernización agrícola

El Gobierno resolvió la reducción de la alícuota del IVA para la energía eléctrica destinada al riego del anterior porcentaje del 27 al 10,5 %.
El riego es una herramienta crítica para estabilizar rendimientos y mitigar riesgos climáticos.

En un movimiento estratégico para potenciar la producción agropecuaria, el Gobierno Nacional ha puesto en marcha una serie de medidas fiscales y arancelarias destinadas a reducir los costos de producción y fomentar la inversión en tecnología de riego. A través de la reciente sanción de la ley 27.802/2026 de Modernización Laboral, se han introducido cambios significativos que impactan directamente en la rentabilidad de los productores.

Uno de los puntos centrales de la nueva normativa, detallado en el artículo 189, es la reducción de la alícuota del IVA para la energía eléctrica destinada al riego, la cual desciende drásticamente del 27 al 10,5 %.

Esta medida busca aliviar los costos operativos de quienes ya utilizan sistemas de riego y motivar a nuevos productores a adoptar estas tecnologías.

Además del beneficio en el consumo energético, la ley mejora significativamente el flujo de caja de las empresas agropecuarias. Ahora, los productores podrán computar el crédito fiscal del IVA con un esquema de recupero a los tres períodos mensuales, lo que acorta los plazos de devolución del impuesto y facilita la reinversión.

Bajo el marco del Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI), el artículo 182 de la ley establece la amortización acelerada en una sola cuota en el Impuesto a las Ganancias para la compra de equipos de riego y bienes que promuevan la eficiencia energética.

Según destacan las fuentes, estos instrumentos están diseñados para favorecer la transición hacia sistemas de mayor precisión, como el riego por pivot y por goteo, al mejorar la rentabilidad esperada y reducir considerablemente los plazos de repago de los proyectos.

Estas medidas se complementan con la eliminación del Impuesto PAIS y la baja de los aranceles a la importación de equipos de riego, que pasaron del 14 a apenas un 2 %.

Un horizonte de crecimiento para el sector

El impacto de estas políticas ya comienza a verse en los números. En los últimos dos años, la superficie irrigada en la Argentina creció en más de 55.000 hectáreas, gracias a la incorporación de unos 650 pivots y 8.400 hectáreas de riego por goteo subterráneo.

Sin embargo, el techo está aún lejos. Actualmente, el país cuenta con 2,1 millones de hectáreas bajo riego, pero los estudios de suelo y disponibilidad de agua indican un potencial de expansión de 4,8 millones de hectáreas adicionales.

Desarrollo de riego por goteo, una de las alternativas contempladas.

El riego no es solo una cuestión de volumen de producción; es una herramienta crítica para estabilizar rendimientos y mitigar riesgos climáticos, permitiendo una planificación agropecuaria mucho más precisa y segura frente a las inclemencias del tiempo.

Con estas nuevas reglas claras y estabilidad macroeconómica, el sector apuesta a una transformación productiva de largo alcance.