El mercado de la carne atraviesa un momento de extrema tensión técnica y económica. Según Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), la suba de precios en las categorías de consumo no parece encontrar un techo en el corto plazo. Esta situación, lejos de ser un fenómeno pasajero, responde a un cambio estructural en el mercado: “La escasez de hacienda llegó para quedarse, marcará el ritmo del negocio durante mucho tiempo”, sentenció el directivo.
Uno de los puntos más críticos que destaca Rafael es el impacto en la rentabilidad de los eslabones intermedios. El dirigente explica que existe una dificultad creciente para trasladar los aumentos del Mercado Agroganadero de Cañuelas a los mostradores, lo que ha provocado una crisis financiera en el sector. Al respecto, señaló: “Los matarifes y abastecedores tenemos muchas dificultades para trasladar las subas del consumo a la media res”.
La caída del consumo ha generado un efecto dominó que golpea directamente a los abastecedores. Rafael advierte que, ante la baja de ventas, los comercios minoristas no logran cubrir el costo total de la mercadería que reciben.

“Por cada media res que bajamos en las bocas de expendio, en la mayoría de los casos podemos cobrar entre un 60 % y 70 % de su valor total”, detalló Rafael, subrayando que esta dinámica implica una pérdida constante de capital de trabajo.
Esta acumulación de deudas está asfixiando la operatividad del sistema. Para el presidente de CAMyA, la situación es límite: “La postal es dura: hay eslabones de la cadena ganadera que ya están crujiendo y cuando miramos hacia adelante, si siguen estas condiciones seguro alguno terminará por romperse. Además, está quedando mucha plata inmovilizada en las carnicerías, lo que agrava la falta de liquidez”.
Consumo debilitado y perspectivas inciertas
El panorama hacia el futuro no es alentador. La combinación de una hacienda escasa y una economía estancada pone al consumidor en una posición vulnerable.
“Nos encontramos ante un consumidor de bolsillos muy flacos, que no puede convalidar los valores actuales de la carne vacuna en los mostradores”, señaló Rafael.
Finalmente, el directivo advirtió que la brecha en el negocio se está profundizando. Según su análisis, la dinámica actual del mercado generará una distancia cada vez más amplia entre quienes logran sostener un buen negocio y las crecientes dificultades para el resto de la cadena y los consumidores.
Fuente: Prensa CAMyA