Nutrición: ¿por qué es el motor para potenciar la ganadería y la persistencia de pasturas?

El desbalance entre la extracción y la reposición de nutrientes está generando una pérdida de fertilidad.
Hoy, el escenario para invertir en tecnología es favorable debido a la mejora en la relación insumo/producto.

La nutrición de las pasturas se consolida como una de las decisiones de manejo con mayor impacto sobre la producción forrajera y los resultados finales de los sistemas ganaderos.

Lo bueno: un suelo bien nutrido no solo garantiza una mayor producción de pasto, sino que otorga estabilidad en el tiempo, una composición de especies adecuada y una mayor eficiencia en el uso de recursos críticos como el agua y la radiación. Lo malo: a pesar de estos beneficios, la fertilización sigue siendo un aspecto subestimado en el sector.

Según una encuesta de Fertilizar Asociación Civil, los niveles de adopción tecnológica son bajos: un 25 % de los productores nunca fertiliza sus pasturas perennes, y cerca del 50 % solo lo hace durante el año de implantación.

Ante este panorama, Esteban Ciarlo, coordinador técnico de la entidad, advirtió sobre las consecuencias de esta práctica:

“Esta falta de reposición de nutrientes conspira contra la persistencia y el potencial productivo de las pasturas, generando sistemas pastoriles que se degradan más rápido de lo esperado y que producen muy por debajo de su capacidad”, dijo el Dr. Esteban Ciarlo, coordinador técnico de la entidad.

Dr. Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar AC.

El desbalance entre la extracción y la reposición de nutrientes está generando una pérdida de fertilidad en diversas regiones, afectando directamente la producción de forraje. En este contexto, cada nutriente cumple una función vital:

Nitrógeno (N): es el principal responsable de la producción de biomasa, la velocidad de rebrote tras el pastoreo y el contenido proteico, siendo determinante en gramíneas y verdeos.

Fósforo (P): resulta esencial para el desarrollo radicular, el macollaje y, fundamentalmente, para sostener la presencia de leguminosas. Sobre este punto, Ciarlo explicó: “Aunque suene complicado, el fósforo mejora la performance de las leguminosas que fijan el nitrógeno del aire y se transforman en la fuente de proteínas de la dieta de los animales”.

Azufre (S): aunque suele ser relegado, es clave para la síntesis de proteínas y para que la fertilización nitrogenada sea eficiente.

Una oportunidad de rentabilidad escondida

El desafío es aún mayor en los pastizales naturales, donde más del 90 % de los casos no recibe aplicaciones de nutrientes, perdiendo la oportunidad de mejorar su estabilidad y productividad con intervenciones de alto margen de repago.

Actualmente, el escenario para invertir en tecnología es favorable debido a la mejora en la relación insumo/producto, el incremento en los precios de la carne y la mayor inversión en genética de los rodeos.

Para los especialistas, no realizar un diagnóstico correcto del suelo implica resignar una rentabilidad que ya está presente en el potencial de los verdeos y de las pasturas.

“Medir, diagnosticar y nutrir de manera balanceada son las rutas más directas para transformar recursos en forraje, y forraje en kilos de carne y litros de leche”, concluyó Ciarlo.