La UE y la biotecnología agrícola: de qué manera impacta en la Argentina

La adopción de las Nuevas Técnicas Genómicas (NTG) es vista por las autoridades europeas como una herramienta clave para alimentar a una población mundial creciente produciendo más con menos recursos.
La diferenciación busca reducir la carga administrativa para los desarrolladores garantizando, al mismo tiempo, altos estándares de seguridad ambiental y alimentaria.

Con el último acuerdo político provisional para establecer un nuevo marco regulatorio sobre las Nuevas Técnicas Genómicas (NTG), se procura modernizar las normativas vigentes y permitir que Europa se sume a la tendencia global de integrar innovaciones científicas para obtener cultivos más resilientes, sostenibles y eficientes.

El nuevo marco legal propuesto por la Unión Europea diferencia las plantas obtenidas mediante NTG en dos grandes grupos, basándose en su similitud con las variedades convencionales:

Categoría 1: incluye a las plantas consideradas equivalentes a las convencionales. Estas variedades estarán sujetas a un proceso de verificación simplificado y no requerirán el etiquetado de OGM (Organismo Genéticamente Modificado) para el consumidor final, aunque sí deberán identificarse las semillas.

Categoría 2: agrupa a las plantas que no cumplen con los criterios de equivalencia convencional. Estas seguirán bajo la estricta legislación vigente de OGM, lo que implica procesos de evaluación de riesgos, autorización previa, trazabilidad y etiquetado obligatorio como OGM.

Esta diferenciación busca reducir significativamente la carga administrativa para los desarrolladores, garantizando al mismo tiempo altos estándares de seguridad ambiental y alimentaria.

La adopción de las NTG es vista por las autoridades europeas como una herramienta clave para enfrentar el desafío de alimentar a una población mundial creciente produciendo más con menos recursos. Al establecer reglas claras, se busca que los agricultores europeos alcancen una igualdad de condiciones respecto a sus pares internacionales, fomentando la competitividad en los sectores agrícola y de la bioeconomía.

La Argentina, pionera desde 2015

La decisión de la UE tiene repercusiones directas y sumamente positivas para la Argentina, un país que es pionero global en la regulación de la edición génica. Algunas de ellas son las siguientes:

Sincronización Regulatoria: la Argentina cuenta, desde 2015, con una normativa de vanguardia para las NTG. El hecho de que la UE, uno de los principales destinos de las exportaciones agroindustriales argentinas, adopte criterios basados en ciencia para simplificar la aprobación de cultivos de Categoría 1, reduce el riesgo de barreras comerciales no arancelarias.

Impulso a las Exportaciones: al no requerir etiquetado de OGM para productos de la Categoría 1, se facilita el acceso de granos y derivados argentinos producidos con edición génica al mercado europeo, evitando el estigma que históricamente ha frenado el comercio de biotecnología en esa región.

Liderazgo Regional: este avance europeo convalida el camino tomado por instituciones argentinas como el INTA y empresas biotecnológicas locales, que ya trabajan en desarrollos para mejorar la resistencia a la sequía o la calidad nutricional de los cultivos. La medida de la UE refuerza la posición de la Argentina como proveedor confiable de innovaciones tecnológicas para un sistema alimentario global más sustentable.