Gracias a un desempeño excepcional en las principales zonas productoras, la campaña de cebada 2025/26 en el país concluyó con cifras que marcan un hito en la historia productiva reciente del país.
Finalmente, la producción nacional alcanzó las 5,4 millones de toneladas, superando en 100.000 toneladas las proyecciones iniciales de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
El motor de este crecimiento fue el centro y sudeste de la provincia de Buenos Aires, regiones clave donde los resultados obtenidos en el campo sobrepasaron las expectativas de los analistas.

Este empuje regional elevó el rinde promedio nacional a 46,6 quintales por hectárea, estableciendo el valor más alto registrado para este cultivo en los últimos diez años.
El éxito productivo no solo representa una mejora respecto al ciclo anterior, sino que posiciona a la cebada como uno de los cultivos más estables y competitivos del esquema agrícola actual; incluso, frente a un contexto climático que presentó diversos desafíos.
Para las próximas campañas se estima que la superficie destinada a este grano se mantendrá estable, con una base de entre 1.150.000 y 1.250.000 hectáreas.
A pesar de la excelente performance local, el escenario global presenta señales de alerta. Los precios internacionales se mantienen deprimidos, influenciados por una oferta sólida proveniente de buenas cosechas en Europa y en Australia. A esto se suma un clima de incertidumbre comercial generado por:
—Amenazas arancelarias por parte de los Estados Unidos y sus posibles efectos colaterales en el comercio de granos.
—Volatilidad cambiaria, marcada por la debilidad del dólar estadounidense frente al euro y la libra esterlina.
Cambio de estrategia en la industria
Otro factor determinante para el sector es la baja en el consumo global de cerveza, fenómeno que impacta directamente en la demanda de cebada cervecera y malta.
Ante esta retracción, las empresas del sector se ven obligadas a implementar nuevas estrategias comerciales para colocar la producción, la cual seguirá fluyendo hacia los canales de exportación y consumo interno, tanto en su versión maltera como forrajera.

Con stocks finales que se prevén similares al promedio histórico, la Argentina consolida su posición como un actor relevante en el mercado de la cebada, apoyada en una eficiencia productiva que ha logrado compensar, por ahora, las incertidumbres del mercado externo.