Creebba: el consumo de carne repuntó hacia fin de año

Lo bueno: el promedio durante el año 2025 fue de 47 kilos por habitante por año. Lo malo: la producción continúa en retroceso.
Entre los años 1950 y 1980 el consumo promedio en el país fue de 84 kilos por cápita anual.

A pesar de haber registrado una caída durante los meses de octubre y noviembre, el consumo de carne vacuna mostró una notable recuperación en diciembre, estableciéndose en torno a los 50 kilos por habitante al año (versus 47 k/h/a del año 2024).

Así aparece en un reciente informe del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (Creebba), que ha revelado una dinámica contrastante en el mercado de la carne vacuna en el país durante el cierre del ciclo anual, analizando tanto la producción de res con hueso como el consumo per cápita de los habitantes.

Esta reacción positiva en el último mes del año permitió que el trimestre octubre-diciembre cerrara con una expansión del 3,7 %.

Así entonces, el promedio anual de 2025 quedó en 47 kilos per cápita. En este sentido, hay que considerar que, entre los años 1950 y 1980, el consumo promedio en la Argentina fue de 84 kilos con picos de casi 100, incluso por encima de los Estados Unidos.

Más recientemente, en 2020 fue 46,21 kilos por habitante por año y los más bajos fueron en 2024, con 44,84 k/h/a y en 2021, con 45,58 k/h/a.

En la otra cara de la moneda, la producción de carne vacuna en el país mantiene una tendencia a la baja.

Durante el doceavo mes del año, la industria produjo un total de 260.000 toneladas de res con hueso, lo que representa un descenso del 7,4 % en comparación con diciembre de 2024.

El balance anual de producción también refleja esta contracción del sector.

Entre enero y diciembre se alcanzó un total de 3,1 millones de toneladas de res con hueso, cifra que resulta un 1,3 % menor a la del año previo. En términos absolutos, en el país se produjeron 42,8 mil toneladas menos que en el mismo período de 2024.

Este escenario plantea un cierre de año con señales mixtas: mientras el consumo parece haber encontrado un piso y comienza a repuntar hacia los 50 kilos por habitante, la oferta productiva continúa mostrando signos de retracción.