Trigo 2025/2026: altos rindes y una campaña atravesada por el desafío de la calidad

En el país se aguarda una producción que rondará las 27 millones de toneladas. Será la más importante de la historia.
El cultivo afronta un problema de baja calidad proteica en el grano, lo que altera las estrategias de comercialización y exportación.

De aquellos primeros indicios de la temporada para una producción a nivel país de 20,5 millones de toneladas se pasó a las 25 M/T (lo preveía la Bolsa de Cereales de Buenos Aires) para finalmente superarse el récord de toda la historia, que se produjo en la campaña 2021/2022 con 22,4 millones de toneladas.

Al final, la campaña rondará las 27 millones de toneladas, en medio de un escenario internacional de granos que ha experimentado un cambio de rumbo en las últimas semanas. Mientras el entusiasmo por las compras chinas de soja estadounidense se diluye, el mercado vuelve a poner su atención en Sudamérica, donde el clima favorable refuerza las expectativas de una campaña muy voluminosa.

A nivel global, el trigo siente la presión de la oferta, especialmente tras la decisión de Rusia de fijar una cuota de exportación de 20 millones de toneladas, el doble que el año anterior.

En la Argentina, la cosecha avanza con paso firme, habiendo completado ya el 84,3 % de la superficie. Los rendimientos promedio se ubican en 42,9 quintales por hectárea, una cifra que se posiciona por encima de los promedios históricos.

Con la recolección finalizada en el centro y norte, el mayor flujo de mercadería se dirige actualmente hacia los terminales portuarios de Ingeniero White, en Bahía Blanca, y Puerto Quequén, en Necochea.

A pesar de la abundante oferta mundial, los valores internos han captado la atención de los productores. Según Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el mercado local presenta oportunidades concretas: “Los precios locales en torno a 180/185 dólares por tonelada empiezan a generar interés vendedor. Con una cosecha tan grande y abundante oferta mundial, son valores que resultan interesantes”.

La calidad proteica bajo la lupa

Sin embargo, no todo es positivo en la presente campaña triguera. El sector enfrenta un problema de baja calidad proteica en el grano, lo que provoca una alteración en las estrategias de comercialización y exportación.

“Esto implica descuentos de entre 5 y 8 % en el precio recibido por el productor y obliga al exportador a buscar destinos forrajeros”, explicó Romano.

A pesar de este contratiempo, el especialista destaca que la eficiencia productiva termina equilibrando la balanza: “Aun así, los altos rindes logrados compensan esos descuentos y le dan sustento económico a estos niveles de precios”.

De esta manera, la abundancia de la cosecha argentina actúa como un amortiguador ante los castigos por calidad, permitiendo que el negocio siga siendo viable en un mercado global altamente competitivo.