Estrategia multiespecie: ¿qué tienen en común el trigo, la colza y la arveja?

Los expertos sostienen que la rotación no es intercambiar entre tres especies, sino hacerlo entre muchas otras para recuperar la fertilidad, el aporte de nutrientes como el nitrógeno, porosidad de los suelos y mejorar el sistema.
La herramienta implica dejar atrás la reiteración de cultivos tradicionales y poner foco en una variedad amplia de especies, incluyendo sorgo, girasol, y los cultivos de invierno como el trigo, la colza (imagen) y la arveja.

La agricultura moderna exige un cambio cultural en la forma de producir, priorizando un enfoque integral del sistema para garantizar tanto la rentabilidad como la sustentabilidad. Así, la estrategia multiespecie emerge como la herramienta fundamental para lograr este equilibrio, marcando un paso hacia la agricultura regenerativa.

Rafael Losada, gerente general de RAGT Argentina, enfatiza que implica dejar atrás la reiteración de cultivos tradicionales y poner foco en una variedad amplia de especies, incluyendo sorgo, girasol, y los cultivos de invierno como el trigo, la colza y la arveja.

“Contrario a la práctica limitada, la verdadera rotación no es intercambiar entre tres especies, sino hacerlo entre muchas otras. Esta diversidad es esencial para mejorar el sistema en su conjunto, permitiendo la recuperación de la fertilidad, el aporte de nutrientes clave como el nitrógeno, y la porosidad de los suelos”, sostiene.

Opciones como la colza y la soja, la arveja y el maíz, o la colza y el maíz, se presentan hoy como grandes alternativas para la producción, la rentabilidad y la conservación.

La colza se ha posicionado como una opción de alta rentabilidad y sustentabilidad. Las variedades comercializadas actualmente tienen usos variados, incluyendo el consumo humano y el combustible de avión. A nivel negocio, este cultivo incluso supera a la camelina.

Claudio Pastor, gerente de Desarrollo de ALZ Agro, subraya la gran evolución genética de la colza en la última década. “Hoy, los cultivos ofrecen un buen crecimiento inicial, ciclos invernales precoces y un excelente rendimiento. Además, la visión a futuro incluye la introducción de colzas primaverales y la generación de nuevas variedades a partir de la genética diferencial francesa”, dice.

La herramienta implica dejar atrás la reiteración de cultivos tradicionales y poner foco en una variedad amplia de especies, incluyendo sorgo, girasol, y los cultivos de invierno como el trigo, la colza y la arveja.

Dentro de la estrategia multiespecie, el trigo mantiene su relevancia con variedades que se adaptan a las diferentes zonas productivas.

Por su parte, las arvejas (verdes y amarillas) son promovidas especialmente en la zona núcleo. Aunque la campaña reciente no fue favorable debido a las importantes precipitaciones, la genética demostró un gran diferencial en la performance de las plantas (incluso en años adversos).

Pensar en estrategias multiespecie es fundamental para la agricultura regenerativa, consolidando un camino hacia la rentabilidad y la sustentabilidad. Este enfoque integrado se asemeja a un ecosistema bien gestionado, donde la diversidad de cultivos funciona como una caja de herramientas biológicas, permitiendo que el suelo se recupere y se enriquezca mutuamente con cada especie que se siembra.